Un rumor sin sustento de que el candidato derechista Flávio Bolsonaro quería retirarle a esa santa el título de patrona de Brasil avivó la disputa electoral entre este senador opositor y el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
Olvida la economía, la seguridad o la corrupción: el tema más caliente del tramo final de la campaña para las elecciones de Brasil este domingo es una polémica por la virgen de Aparecida.
Un rumor sin sustento de que el candidato derechista Flávio Bolsonaro quería retirarle a esa santa el título de patrona de Brasil avivó la disputa electoral entre este senador opositor y el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro, que es evangélico, negó tener tales intenciones y acusó al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula de explotar una noticia falsa con fines electorales.
"Respeto a todas las religiones y también a quien no tiene religión", dijo el hijo de Jair Bolsonaro, un expresidente condenado a prisión por intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 contra Lula.
Los evangélicos en general evitan la veneración católica de santos como Aparecida
Lula, que es católico, se lanzó a la controversia con las encuestas indicando que puede pasar a un balotaje de resultado incierto contra Bolsonaro el 25 de octubre.
"Mientras sea presidente de la República, nadie va a burlarse de nuestra señora de Aparecida", sostuvo Lula en la ciudad amazónica de Belém el lunes. "Hay que aprender a respetar a todas las religiones".
La polémica involucró incluso a instituciones brasileñas como el Tribunal Superior Electoral, que bloqueó publicaciones al respecto en las redes sociales, o la Conferencia Episcopal Brasileña, que negó promover informaciones falsas.
De pronto, el asunto generó una de las mayores repercusiones digitales del año a nivel político en el país, según una medición del instituto independiente Democracia em Xeque.
El telón de fondo es una tendencia que se observa desde hace años en Brasil: los católicos votan más a la izquierda representada por Lula, y los evangélicos a la derecha de Bolsonaro.
Entonces, ¿cómo se explica esto?
Brasil siempre ha tenido una fuerte influencia religiosa. Pero en las últimas décadas el predominio histórico de los católicos en el país (superaban el 90% de la población en el siglo pasado) ha sido desafiado por distintas iglesias evangélicas que atrajeron cada vez más fieles.
Actualmente, la mitad (50%) de los brasileños mayores de 16 años se declaran católicos y 29% evangélicos, señaló la encuestadora Quaest a inicios de este año para un estudio del Instituto de Estudios de la Religión (Iser).
Otro sondeo de Quaest mostró el lunes que Lula lidera las intenciones de votos de los católicos, con 48% (cinco puntos más que en la semana previa a la polémica por la virgen de Aparecida), mientras Bolsonaro tiene 29% de este segmento.
Por el contrario, entre los votantes evangélicos el derechista encabeza las preferencias, con 46%, mientras el presidente reúne 27%.
Los datos son similares a los que arrojan otras encuestas recientes y a los que se proyectaban antes de las elecciones de 2022 entre el entonces presidente Jair Bolsonaro y Lula.
Estas tendencias políticas suelen eclipsar una realidad compleja donde los brasileños católicos o evangélicos, lejos de votar como bloques homogéneos, divergen entre sí por otros factores como su clase social o color de piel, advierten expertos.
Pero señalan que ciertos hechos llevan a unos a inclinarse más hacia la izquierda y otros a la derecha.
(Imagen: AFP via Getty Images)
PURANOTICIA // BBC MUNDO