El alto comisionado Volker Turk advirtió que las bandas armadas siguen ganando terreno pese a la intervención internacional, alertando sobre masacres recientes, reclutamiento masivo de menores y más de mil denuncias por violencia sexual en el país.
Naciones Unidas estima que unas 5.700 personas han muerto en 2026 como consecuencia de la epidemia de violencia criminal que afecta a Haití, especialmente desde el asesinato del expresidente Jovenel Moise en 2021.
Ese crimen marcó el inicio de una ofensiva de las mafias que terminó sobrepasando a las fuerzas de seguridad en gran parte de la capital, Puerto Príncipe, además de extenderse a provincias claves para el desarrollo económico del empobrecido país, como Artibonito.
El alto comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Volker Turk, subrayó este viernes desde Ginebra el periodo especialmente crítico que atraviesa el país desde hace cinco años y lamentó la ineficacia de las medidas internacionales implementadas para contener a las bandas criminales, un enemigo que no solo "se ha adaptado" a estas contingencias, sino que "se está expandiendo, reaparece en nuevas zonas, y se rearma constantemente".
Las operaciones de la llamada Fuerza de Represión de Pandillas (GSF), que actúa bajo el mandato del Consejo de Seguridad, resultan insuficientes a la luz de masacres como las ocurridas en las últimas semanas en Gressier y, especialmente, la registrada a finales de agosto en Kenscoff, donde la pandilla liderada por el temible gángster Johnson André, alias "Izo 2", asesinó a 47 personas y secuestró a otro medio centenar.
Además de los 5.700 muertos documentados hasta el 11 de septiembre, la oficina de Turk alertó sobre la gravísima ola de violencia sexual que acompaña a los ataques de las mafias. "Más de un millar de mujeres y niñas han sido violadas y las cifras reales, probablemente, son mucho más altas", ha dicho el Alto Comisionado.
Naciones Unidas estima además que los niños conforman "entre el 30 y el 50 por ciento" de las pandillas, a las que se incorporan ya sea por la fuerza o de manera voluntaria porque "para muchos, unirse a una pandilla puede ser la única forma de sobrevivir".
"Para salvar vidas y restablecer el orden, se debe poner fin al continuo flujo ilícito de armas y municiones hacia Haití, y es esencial que el embargo de armas impuesto por el Consejo de Seguridad se respete plenamente y se aplique de manera eficaz", ha añadido Turk.
El Alto Comisionado ha pedido a las autoridades reforzar el estado de Derecho y el sistema de justicia "para poner fin a la impunidad y descongestionar las prisiones", porque es "primordial que se garanticen unas condiciones humanas de detención, especialmente a medida que la Fuerza de Supresión de Pandillas intensifica sus operaciones".
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