El secretario de Defensa sostuvo que la operación fue contra una “persona acusada” y no contra un Estado.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el ataque militar en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro no requerían aprobación del Congreso, argumentando que se trató de una acción dirigida contra una persona acusada de delitos graves, que deberá enfrentar a la justicia estadounidense.
En entrevista con la cadena CBS News, el jefe del Pentágono sostuvo que será Donald Trump quien defina los términos de la gobernanza futura de Venezuela, subrayando que “nosotros establecemos los términos. El presidente Trump establece los términos”, sin entregar mayores detalles sobre cómo se implementará ese proceso.
Hegseth tampoco descartó una eventual presencia de tropas estadounidenses en territorio venezolano, aunque recordó que el propio Trump ha señalado que no será necesaria una intervención militar prolongada si la vicepresidenta Delcy Rodríguez “hace lo que queremos”, en referencia a una eventual cooperación política desde Caracas.
Según el secretario de Defensa, la operación militar tendrá impactos directos en los intereses estratégicos de Washington. “Las drogas dejarán de circular y el petróleo que nos robaron será devuelto”, afirmó, agregando que la ofensiva busca reafirmar que “los países extranjeros no tienen cabida en nuestro hemisferio”, en una clara alusión al restablecimiento de la Doctrina Monroe.
Finalmente, Hegseth defendió la decisión presidencial asegurando que representa una política exterior distinta a la de gobiernos anteriores. “No se trata de gastar sangre y dinero sin obtener nada a cambio”, afirmó, señalando que el cambio de escenario en Venezuela traerá beneficios en seguridad y prosperidad para Estados Unidos, al tiempo que —según sus palabras— permitirá ayudar al pueblo venezolano tras años de saqueo y mala gestión.
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