El canciller paquistaní, Ishaq Dar, y su par chino, Wang Yi, delinearon este plan que pretende guiar los esfuerzos internacionales hacia la paz.
En una reunión diplomática de alto nivel en Pekín, los gobiernos de China y Pakistán oficializaron este martes una estrategia conjunta compuesta por cinco ejes fundamentales.
El objetivo central es detener el conflicto bélico en Irán, garantizar la operatividad del estrecho de Ormuz y sentar las bases para una estabilidad duradera en el Medio Oriente.
El canciller paquistaní, Ishaq Dar, y su par chino, Wang Yi, delinearon este plan que pretende guiar los esfuerzos internacionales hacia la paz.
La propuesta, difundida por la agencia Xinhua, prioriza el cese inmediato de las hostilidades y la contención de cualquier escalada que pueda expandir el enfrentamiento.
Según el documento, se debe facilitar el ingreso de ayuda humanitaria en todas las zonas de conflicto. Posteriormente, se insta a iniciar un diálogo político donde "se debe respetar la soberanía, integridad territorial, independencia y seguridad de Irán y de los países del Golfo", enfatizando que "el diálogo y la diplomacia son la única vía viable para resolver los conflictos".
Un aspecto crítico del plan es la protección de infraestructuras estratégicas y civiles. Islamabad y Pekín exigen el fin de los ataques contra objetivos no militares, instando a las partes a "cumplir plenamente con el Derecho Internacional Humanitario".
La iniciativa hace un llamado explícito a detener las ofensivas contra plantas desalinizadoras, instalaciones nucleares pacíficas, sistemas eléctricos y centrales energéticas, resguardando la seguridad de la población no combatiente y el respeto a la soberanía territorial.
Respecto a la seguridad marítima, el cuarto punto se enfoca en el estrecho de Ormuz, paso esencial para el comercio energético mundial. Los mediadores instan a normalizar la navegación y proteger a las tripulaciones. La propuesta señala que "China y Pakistán instan a todas las partes a garantizar la seguridad de los buques y tripulaciones varadas en el estrecho, organizar el paso seguro y rápido de los barcos civiles y comerciales, y restaurar la navegación normal en el estrecho lo antes posible".
Finalmente, la hoja de ruta subraya la importancia de la Carta de las Naciones Unidas y el multilateralismo genuino. Se busca que cualquier acuerdo de paz integral se base en el Derecho Internacional, otorgando a la ONU un rol protagónico. Esta postura refuerza el compromiso de resolver disputas pacíficamente, evitando la amenaza del uso de la fuerza, una mención que alude a las demandas de Teherán tras el quiebre de procesos diplomáticos previos con Washington que terminaron en ataques militares.
Este movimiento diplomático ocurre tras una intensa agenda de Pakistán, que recientemente recibió a cancilleres de Egipto, Turquía y Arabia Saudí. Islamabad, reconocido como mediador por Estados Unidos, proyecta albergar encuentros directos entre representantes de Washington e Irán en los próximos días. Por su parte, el gigante asiático reafirmó su respaldo a las gestiones paquistaníes, comprometiéndose a trabajar de forma coordinada para alcanzar el fin de la guerra.
(Imagen: Handout/Pakistan's Ministry of Foreign Affairs)
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