Las autoridades de Bolivia expulsaron a la embajadora de Colombia en el país, Elizabeth García, como respuesta a las declaraciones del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien calificó las protestas en territorio boliviano como una “insurrección popular”.
A través de un comunicado, el Ministerio de Exteriores boliviano informó la medida y precisó que se otorgó a la diplomática “el plazo correspondiente conforme a las normas internacionales vigentes” para abandonar el país.
“La decisión adoptada responde a la necesidad de preservar los principios de soberanía, no injerencia en asuntos internos y respeto mutuo entre Estados, pilares fundamentales de la convivencia internacional y de las relaciones diplomáticas entre naciones soberanas”, señaló la Cancillería.
En la misma línea, el Gobierno boliviano sostuvo que considera “indispensable” que cualquier “valoración o pronunciamiento externo respecto a la situación interna del país se desarrolle con responsabilidad, prudencia diplomática y pleno respeto a la institucionalidad democrática y constitucional vigente”.
Asimismo, La Paz reafirmó que “las diferencias políticas y sociales internas deben resolverse exclusivamente dentro del marco constitucional boliviano, mediante mecanismos democráticos, institucionales y pacíficos, sin interferencias externas que puedan alterar la estabilidad institucional o profundizar la polarización”.
Pese a la decisión, el Ejecutivo aclaró que la medida “no constituye ruptura de relaciones diplomáticas con la República de Colombia ni afecta los históricos vínculos de amistad, cooperación y respeto entre ambos pueblos y Estados”.
En ese sentido, el comunicado remarca que se mantendrán abiertos los canales diplomáticos “en estricto apego al Derecho Internacional, a los principios de la Carta de Naciones Unidas y al respeto recíproco que debe regir las relaciones entre Estados”.
La reacción de Bolivia surge luego de las declaraciones de Petro, quien afirmó que las movilizaciones serían una respuesta a la “soberbia geopolítica” y manifestó su disposición a proponer “fórmulas pacíficas para poner fin a la crisis” en el país altiplánico.
Las palabras del mandatario colombiano fueron respaldadas por el expresidente boliviano Evo Morales, referente de varios de los sectores que impulsan las protestas contra el Gobierno boliviano. Morales agradeció la postura de Petro “por comprender el verdadero proceso que vive el país y no seguir la narrativa falsa que se difunde”.
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