Los reportes sobre la explosión en el municipio de Guajira han llevado a que tanto dentro como fuera de Venezuela se especulara sobre si se trató de una acción estadounidense.
Tres pescadores descansaban bajo un techo de palmas de coco en la tarde del pasado 18 de diciembre cuando un estruendo hizo retumbar la tierra poco después de las 5 de la tarde en la comunidad de Poolosü, en la parroquia Alta Guajira del municipio venezolano de Guajira, a las orillas del Golfo de Venezuela.
Inquietos y espantados, se acercaron a una especie de choza donde solían guardar redes de pesca y otros instrumentos que utilizan para su faena. De golpe, había sido destrozada. "Creíamos que era un rayo", dijo a BBC Mundo uno de los testigos del hecho.
Según aseguran, encontraron restos que les llevaron a pensar que no fue un acto de la naturaleza y constataron que el epicentro de la presunta explosión era otra estructura cercana hecha con madera y hojas de palma que se usaba como almacén.
Los reportes sobre la explosión en el municipio de Guajira han llevado a que tanto dentro como fuera de Venezuela se especulara sobre si se trató de una acción estadounidense, después de que el presidente Donald Trump asegurara hace unos días que su país había realizado un primer ataque en territorio venezolano.
"El olor a pólvora era fuerte", dijo uno de los testigos del grupo indígena wayuu que puebla mayoritariamente esa localidad del estado occidental de Zulia, fronterizo con Colombia, quien pidió reservar su identidad por temor a represalias.
"Encontramos pedazos de metal con palabras en inglés", aseguró el testigo, miembro de una comunidad que habla mayoritariamente wayuunaiki, la lengua propia de los wayuu, y algo de castellano.
BBC Mundo pudo constatar que la escena permanece en un estado similar a la descrita por los pescadores: árboles y ramas rotos; palmas desparramadas en un radio de 30 metros; y la estructura en el suelo, con el mar a unos pocos pasos de distancia.
También permanecen esparcidos en la arena esquirlas y restos metálicos grises de lo que los locales especulan podrían ser partes de un presunto explosivo.
"Pude sentir el fuerte impacto, pero no sabíamos de dónde venía", añadió otro de los pescadores sobre lo desorientados que quedaron tras sentir la explosión.
Una información publicada el pasado 30 de diciembre por la cadena estadounidense NBC informó que dos testigos de la comunidad wayuu en esa región del noroeste venezolano describieron como "misteriosa" y "sin explicaciones" una explosión ocurrida el 18 de diciembre en ese poblado costero.
NBC aclaró que no pudo establecer un vínculo entre ese estallido y el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre un primer ataque de las fuerzas militares estadounidenses en suelo venezolano que causó "una gran explosión" en un área portuaria.
Según Trump, en la zona atacada se cargaban lanchas con droga.
Imágenes difundidas por NBC mostraron lo que parecen ser fragmentos grises de un misil cerca de la costa en la Alta Guajira, grabados con numeraciones y la palabra "warning", que traduce al español como "advertencia".
Una de las fuentes dijo al medio estadounidense que el estallido fue tan fuerte que varios integrantes de su familia quedaron sordos durante algunas horas.
El presidente estadounidense Donald Trump reveló el 26 de diciembre pasado un presunto primer ataque en Venezuela durante una entrevista con su amigo, el millonario John Catsimatidis, y, días después, confirmó su anuncio durante una reunión con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Reportes posteriores de la cadena CNN y el diario The New York Times aseguraron que la agencia de inteligencia de Estados Unidos, la CIA, confirmó que el ataque se llevó a cabo con un dron.
Ni Maduro ni otros miembros de su gobierno se han referido al ataque reportado por Trump dentro de Venezuela.
"Ese puede ser un tema que quizás conversemos dentro de unos días", dijo este jueves Maduro al ser preguntado sobre los presuntos ataques militares estadounidenses en territorio venezolano en una entrevista con el periodista español Ignacio Ramonet transmitida por el canal VTV.
"Lo que sí te puedo decir es que el sistema defensivo nacional, que combina la fuerza popular, militar, policial, ha garantizado y garantiza la integridad territorial, la paz del país y el uso y disfrute de todo nuestro territorio", añadió.
Maduro dijo estar abierto a conversar "seriamente" con Estados Unidos sobre acuerdos petroleros, migratorios y de combate al tráfico de drogas.
Durante semanas, Trump había advertido que los ataques a objetivos terrestres en el país suramericano ocurrirían "pronto" y serían "más fáciles" que bombardear lanchas cargadas con droga en el Caribe.
Trump ordenó en agosto un despliegue sin precedentes de las fuerzas armadas y navales de Estados Unidos en el Mar Caribe para detener el envío de drogas a su país. Ese despliegue incluye miles de tropas, decenas de aviones caza y buques de guerra, entre ellos el portaaviones más grande y poderoso del mundo, el USS Gerald Ford.
Esas fuerzas han atacado a 35 lanchas y han matado a más de un centenar de sus tripulantes en las costas del norte de Venezuela y el Océano Pacífico, según el Departamento de Guerra liderado por Pete Hegseth.
Estados Unidos dijo haber eliminado 5 embarcaciones y matado a 8 tripulantes entre el 30 y el 31 de diciembre.
La presión militar de Estados Unidos contra Maduro, a quien el secretario de Estado Marco Rubio denomina como un gobernante "ilegítimo", también incluye sanciones individuales contra familiares y miembros del círculo cercano al poder político en Caracas, así como decomisos de petroleros que formarían parte de una flota fantasma con que Venezuela buscaría evadir sanciones económicas.
Aviones Sukhoi de la Fuerza Aérea venezolana sobrevolaron la Guajira al día siguiente de que ocurriera la presunta explosión, el viernes 19 de diciembre, dijeron a BBC Mundo testigos y pobladores de Poolosü. También hubo un despliegue terrestre de militares que recabaron evidencias, señalaron los mismos testigos.
Agentes de organismos de inteligencia y del Ejército venezolano se mantuvieron en el lugar costeño durante tres días, precisaron. El lugar presuntamente impactado está a unos pocos minutos de distancia de una sede de la Guardia Nacional Bolivariana ubicada en el poblado de Cojoro, y a pocos kilómetros de dos batallones del Ejército.
Desde entonces, los pescadores de la zona expresan temor de salir a sus faenas. Llevan alrededor de un mes pescando cerca de las orillas, pues describen como "tensa" la situación en alta mar. Dicen que temen nuevos ataques en las orillas.
Los testigos de la presunta explosión del 18 de diciembre en las costas de Poolosü dijeron haber querido que la prensa se enterara enseguida del hecho, pero el acceso a la zona es complejo no sólo por el estado del terreno, sino por el control armado que ejercen grupos irregulares y carteles del narcotráfico en ese lugar en la Alta Guajira.
Habitantes de ese poblado de la Guajira venezolana aseguraron que el lugar se había convertido "hace meses" en un puerto de embarque de narcóticos que operan bajo la vigilancia del Clan del Golfo y de organizaciones delincuenciales de México.
Estos grupos criminales vigilan "de cerca" que nadie tenga acceso libre al lugar, pues son visibles botes de mayor tamaño y con mejores motores que las embarcaciones tradicionales de pesca, posiblemente vinculados a actividades ilícitas.
Las autoridades venezolanas aseguraron a los residentes que el ataque del 18 de diciembre había sido realizado por ellos en su lucha por el narcotráfico, pero los lugareños dudan de esa versión.
Los pobladores de Poolosü afirmaron que militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ha estado haciendo más preguntas que compartiendo certezas.
"Aquí ha estado el Ejército haciendo preguntas a todos los que trabajamos en la pesca y se llevaron todas las pruebas como si investigaran, por eso creemos que ellos no fueron los del ataque", dijo una mujer que aseguró haber escuchado el estallido.
Las afirmaciones del presidente Trump sobre el inicio de ataques terrestres en Venezuela avivaron la semana pasada las especulaciones sobre si la explosión había ocurrido efectivamente, así como cuándo y dónde, y si era posible que se refiriera al incendio ocurrido la madrugada del 24 de diciembre en una compañía de productos químicos en el municipio San Francisco, en el estado Zulia, cerca de su capital, Maracaibo.
Primazol, dedicada a la importación de insumos químicos para laboratorios farmacéuticos, nutrición animal, alimentos y bebidas, descartó los rumores de que sus instalaciones habían sido atacadas y atribuyó el siniestro a una falla en su cableado eléctrico.
La empresa, ubicada a unos 7 kilómetros de la costa occidental del Lago de Maracaibo, uno de los más extensos de América, con acceso al Golfo de Venezuela y al Mar Caribe, publicó videos de sus cámaras de seguridad para mostrar cómo comenzó el incendio en uno de sus almacenes y las labores de los bomberos.
Las especulaciones sobre la presunta vinculación de Primazol a operaciones del narcotráfico fueron atizadas un día después por el presidente colombiano Gustavo Petro, quien dio por hecho que "una fábrica" en la ciudad de Maracaibo servía a la guerrilla del ELN y fue objeto de un ataque de las fuerzas militares estadounidenses.
"Sabemos que Trump bombardeó una fábrica en Maracaibo. Tememos que allí mezclen la pasta de coca para hacer cocaína y aprovechen la ubicación en el lago de Maracaibo", escribió Petro el 30 de diciembre en su cuenta de X.
"Es simplemente el ELN. El ELN está permitiendo con su traqueteo y su dogma mental invadir Venezuela", añadió sobre esa organización guerrillera, con orígenes en los años 60 y a la que el antichavismo acusa de asociarse con el gobierno de Nicolás Maduro para negocios ilícitos como la minería ilegal en estados del sur del país.
Primazol contestó al mandatario de Colombia diciendo que no fabrican ni empacan "ningún tipo de narcóticos" y le pidió dejar de "estar mancillando nuestro nombre".
En las costas arenosas de Poolosü, quieren que "se sepa la verdad".
"Tenemos miedo en este lugar", confesó una de las testigos sobre el estruendo que truncó aquella tarde sosiega del mes pasado.
PURANOTICIA // BBC MUNDO