El despliegue está encabezado por el portaaviones Príncipe de Gales.
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el despliegue de un grupo de buques de guerra en el Atlántico Norte y el Ártico, encabezado por el portaaviones Príncipe de Gales, como garantía de seguridad para Groenlandia, en una señal de refuerzo estratégico en medio de crecientes tensiones internacionales y el llamado “Efecto Trump”.
El anuncio fue realizado durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, uno de los principales foros internacionales en materia de defensa, donde Starmer confirmó además su intención de estrechar las relaciones con la Unión Europea en ámbitos clave como seguridad y economía, marcando distancia con los años de inestabilidad posteriores al Brexit.
“No hay seguridad británica sin Europa, como no hay seguridad europea sin nosotros”, afirmó el jefe de Gobierno, subrayando que el Reino Unido no puede proteger sus intereses replegándose sobre sí mismo, y calificando a Europa como un “gigante dormido” cuyas capacidades defensivas se ven debilitadas por la fragmentación y la falta de coordinación industrial.
En materia de defensa colectiva, Starmer reafirmó el compromiso “irrenunciable” del Reino Unido con la OTAN y con el Artículo 5, recordando la participación británica en operaciones conjuntas como Afganistán y asegurando que Londres respondería hoy mismo en apoyo de cualquier aliado que lo requiera.
El despliegue naval y el discurso del primer ministro se interpretan como una señal política y militar clara, en un escenario internacional marcado por la incertidumbre estratégica y el posible retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, lo que ha llevado a varios países europeos a reforzar su autonomía y coordinación en defensa.
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