Durante la cita en Madrid, Bruno Rodríguez criticó el reforzamiento del bloqueo económico y el cerco energético impulsados por Washington, lamentando que países como Argentina votaran en contra y Chile se abstuviera en la última resolución de la ONU.
El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció ante el plenario de la Cumbre Iberoamericana de Madrid el "castigo colectivo" que, según afirmó, Estados Unidos ejerce contra la isla, y cuestionó que no todos los países de la región hayan respaldado a La Habana frente a esta situación.
Rodríguez sostuvo que la comunidad iberoamericana debe actuar "sin injerencias, exclusiones ni presiones externas" y criticó un escenario internacional que, según describió, está "marcado por el unilateralismo, la pretensión imperialista e inviable de imponer la paz mediante la fuerza", además de las violaciones del Derecho Internacional y los derechos humanos.
Al referirse a las presiones económicas de Washington, el canciller afirmó que durante los últimos 10 meses "el pueblo cubano ha sufrido el reforzamiento sin precedentes del bloqueo económico estadounidense".
En esa línea, sostuvo que Washington ha impuesto "un cerco energético equivalente a un bloqueo naval" y está aplicando "sanciones secundarias a individuos o entidades que establezcan relaciones comerciales con Cuba", añadió.
Además, "Estados Unidos ha llevado su obsesiva guerra de asfixia económica contra Cuba a límites inhumanos de castigo colectivo", enfatizó el canciller cubano.
En este contexto, agradeció a los países iberoamericanos que respaldaron la semana pasada la resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU, que denuncia el embargo estadounidense contra Cuba.
Sin embargo, Rodríguez puso énfasis en un cambio respecto de la postura que tradicionalmente habían mantenido los países de la región frente a La Habana. Según planteó, la creciente cercanía de algunos mandatarios iberoamericanos con la Administración de Donald Trump ha llevado a que varios países se abstengan o incluso voten en contra de la resolución.
En concreto, la iniciativa fue aprobada con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Entre los países que rechazaron el texto se encuentran Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Paraguay, mientras que Chile, República Dominicana, Honduras y Perú estuvieron entre quienes se abstuvieron.
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