La ofensiva nocturna dejó también 32 heridos e impactó instalaciones de las Fuerzas de Movilización Popular en siete provincias, reavivando la tensión regional en pleno proceso de desarme de estos grupos.
Al menos 20 personas murieron y otras 32 resultaron heridas durante la madrugada de este miércoles, tras una serie de ataques lanzados por fuerzas estadounidenses y saudíes contra diversas instalaciones de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), milicias proiraníes que operan en Irak.
Las propias FMP informaron que la cifra de fallecidos es, por ahora, "preliminar", por lo que podría aumentar conforme avancen las labores de evaluación de los daños. Según un comunicado de la coalición de estas milicias, integradas mayoritariamente por grupos chiíes, los bombardeos impactaron posiciones ubicadas en las provincias de Bagdad, Wasit, Nínive, Basora, Kirkuk, Kerbala y Diyala.
De acuerdo con informaciones recogidas por la cadena de televisión Rudaw, los ataques provocaron importantes daños en edificios, vehículos y equipamiento militar. Horas antes, las FMP habían denunciado una "peligrosa escalada" y una "violación de la soberanía iraquí" por parte de Estados Unidos y Arabia Saudí.
Las Fuerzas de Movilización Popular forman parte legalmente del Ejército iraquí, aunque mantienen una estructura independiente de las Fuerzas Terrestres, con organización, mando y presupuesto propios. Sin embargo, varias de sus facciones ya han iniciado procesos para entregar sus armas al Estado, en medio de la presión ejercida por el Gobierno central y distintos actores internacionales.
En los últimos meses, las FMP han sido blanco de diversos bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel, en el contexto de la escalada del conflicto en Medio Oriente. Esta situación ha llevado al Gobierno de Bagdad a insistir en la necesidad de establecer un control centralizado sobre todas las operaciones armadas en el país.
A comienzos de junio, dos milicias iraquíes proiraníes anunciaron el inicio de los trámites para entregar sus armas al Estado y abandonar las Fuerzas de Movilización Popular (FMP). La decisión se produjo una semana después de que Saraya al Salam (Brigadas de la Paz), liderada por el influyente clérigo chií Muqtada al Sadr, diera el mismo paso.
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