El Gobierno de Javier Milei solicitó medidas provisionales ante la corte de Hamburgo para detener el proyecto Sea Lion en la Cuenca Norte, buscando frenar acciones unilaterales de Londres mientras el conflicto por la soberanía vuelve al foco internacional.
Argentina presentó este martes una solicitud ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para que se impongan “medidas provisionales” destinadas a impedir la explotación de recursos por parte de Reino Unido en las islas Malvinas. La iniciativa se produce después de que Buenos Aires exigiera a Londres detener los trabajos vinculados al proyecto petrolero Sea Lion.
El presidente argentino, Javier Milei, informó mediante un comunicado que el país presentó ante la citada corte, con sede en Hamburgo, Alemania, “una solicitud de medidas provisionales para impedir la explotación de hidrocarburos por parte de Reino Unido en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte”.
Además, explicó que esta medida “busca preservar los derechos soberanos argentinos sobre su plataforma continental y evitar que las actividades autorizadas de manera unilateral e ilegal por Reino Unido agraven la controversia reconocida por Naciones Unidas”.
“La presentación se enmarca en el procedimiento arbitral que el Gobierno nacional inició el 28 de septiembre, confirme al anexo VII de la Convención de la ONU sobre el Derecho al Mar (Convemar), para defender su soberanía y los recursos naturales de todos los argentinos”, ha recalcado.
En este contexto, Milei hizo referencia a un artículo de la convención que establece que “mientras se encuentre pendiente la constitución de un tribunal arbitral, cualquiera de las partes en la controversia podrá solicitar al tribunal que prescriba medidas provisionales para preservar los respectivos derechos de las partes en la controversia o para prevenir daños graves al medio marino, y si la urgencia de la situación así lo requiere”.
“La República Argentina reafirma, una vez más, sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes”, ha manifestado el mandatario. “Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”, ha apostillado.
Por su parte, el ministro de Exteriores argentino, Pablo Quirno, ha calificado la solicitud como “un hecho sin precedentes”. “La estrategia integral impulsada por el presidente, Javier Milei, para defender nuestros recursos en la plataforma continental argentina está generando resultados concretos”, ha destacado.
Quirno detalló que Buenos Aires ha solicitado al tribunal que Reino Unido “impida el inicio o la continuación de la explotación de los recursos de hidrocarburos en la plataforma continental de la Cuenca Norte de Malvinas por parte del denominado proyecto 'Sea Lion'”, además de exigir que “se abstenga de utilizar la información obtenida durante la exploración de los recursos naturales de las áreas marítimas en disputa en perjuicio de los derechos de Argentina”.
Asimismo, la petición busca que Reino Unido “cese de impedir que la República Argentina cumpla con su obligación, en virtud de los artículos 192 y 194 de la Convemar, de proteger y preservar el medio marino de las áreas marítimas objeto de la controversia”, según un mensaje publicado en redes sociales.
El jefe de la diplomacia argentina subrayó que la solicitud también pretende que Londres “se abstenga de adoptar cualquier otra medida que pueda agravar la controversia, en particular, el otorgamiento de nuevos permisos para la explotación de los recursos de la plataforma continental en disputa”.
“Reiteramos una vez más nuestro compromiso con el diálogo, la diplomacia, el Derecho Internacional, e invitamos a Reino Unido a retomar la mesa de negociación bilateral para encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía, tal como lo establecen las resoluciones de Naciones Unidas. Por historia y por derecho: las Malvinas son argentinas”, ha zanjado.
El Gobierno británico, que hasta el momento no se ha pronunciado sobre la nueva iniciativa de Buenos Aires, ya había rechazado a finales de septiembre la decisión argentina de iniciar un arbitraje internacional por la exploración petrolera en las islas Malvinas. En esa ocasión, advirtió de que este comportamiento “plantea interrogantes sobre la fiabilidad” del país sudamericano como socio de Londres.
Frente a las acusaciones argentinas, Londres insistió en que las actividades petroleras están reguladas por la legislación de las islas Malvinas y se llevan a cabo “en plena conformidad con el Derecho Internacional”. Además, reiteró su soberanía sobre el archipiélago, pese a las reiteradas reclamaciones de Buenos Aires.
Por su parte, Milei ha afirmado que esta campaña diplomática y financiera se desencadenó tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien señaló que estaba “revisando” la posición de Washington respecto a la disputa. Sus palabras han vuelto a situar el conflicto en el centro del debate, en el contexto de la guerra de diez semanas librada en 1982 por el control de las islas, que precipitó el final de las juntas militares argentinas y reforzó a Margaret Thatcher como jefa del Ejecutivo británico.
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