La cifra de "ninis" escaló al 13,5% en el primer trimestre de 2026, un preocupante récord impulsado por los hombres y que expertos ya califican como una "crisis moral" y de "generación perdida".
El número de jóvenes de entre 16 y 24 años que ni estudian, ni trabajan, ni reciben formación en Reino Unido alcanzó durante el primer trimestre de 2026 un total de 1.012.000 personas. La cifra equivale al 13,5% de la población de ese rango etario y representa el peor registro “en más de 12 años”, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONS).
Durante los primeros tres meses del año, la cantidad de “ninis” aumentó en 89.000 jóvenes en comparación con el mismo periodo de 2025 y en 55.000 respecto del cuarto trimestre del año pasado. El incremento se concentró principalmente entre los hombres, con una variación interanual de 55.000 casos, frente al alza de 34.000 registrada entre las mujeres.
De acuerdo con las cifras, del total de jóvenes que no estudiaban ni trabajaban, 553.000 eran hombres y 459.000 mujeres.
Asimismo, se estima que el 14,4% de los hombres jóvenes se encontraba en esta categoría, lo que supone un aumento de 1,2 puntos porcentuales respecto del año anterior y de 1,1 puntos frente al trimestre previo. En el caso de las mujeres, el porcentaje llegó al 12,5%, con un incremento de 0,8 puntos porcentuales en comparación con 2025 y de 0,3 puntos respecto del cuarto trimestre del mismo año.
Al considerar únicamente a los mayores de edad, el número total de personas entre 18 y 24 años que no estudiaban ni trabajaban ascendió a 928.000, lo que representa un aumento de 74.000 casos frente al año anterior y de 38.000 en relación con el trimestre precedente.
La publicación de las cifras por parte de la oficina estadística británica coincidió con la difusión de un informe independiente encargado por el Gobierno del Reino Unido a Alan Milburn, exministro de Sanidad, sobre la situación laboral de los jóvenes en el país.
El documento advierte que Reino Unido enfrenta una creciente brecha generacional que no solo constituye un problema crónico, sino que además se está agravando. Según el informe, el fenómeno ya no responde únicamente a un desempleo juvenil temporal, sino a una desconexión mucho más profunda entre los jóvenes y el mercado laboral.
“Casi el 60% de los jóvenes que ni estudian ni trabajan están económicamente inactivos. No solo están sin trabajo, sino que ni siquiera lo buscan”, advierte el autor del informe, quien además considera alarmante que seis de cada diez jóvenes en esta situación nunca hayan tenido un empleo, frente a los cuatro de cada diez registrados en 2005.
“Corremos el riesgo de tener una generación perdida”, sentencia Milburn, para quien esta realidad resulta intolerable y constituye “una crisis moral” con importantes consecuencias económicas.
En esa línea, el exministro sostiene que, además del impacto sobre la autoestima y la salud mental de quienes permanecen alejados de la educación o el empleo, la situación implica un severo costo económico para los propios jóvenes, incluso si logran reincorporarse posteriormente al mercado laboral. Según el informe, podrían perder hasta 300.000 libras esterlinas (360.327.000 pesos chilenos) en ingresos a lo largo de su vida.
A ello se suma el costo para el Estado y para la economía británica, ya que mientras más tiempo permanezca un joven fuera del sistema educativo y laboral, más complejo y costoso será lograr su reinserción. En ese contexto, el estudio estima que el costo anual acumulado de cerca de un millón de “ninis” asciende a 125.000 millones de libras esterlinas (150.166.250.000 de pesos chilenos).
“Esto es más de lo que gastamos en educación cada año. La cuestión ya no es si la situación actual es asequible, sino si es sostenible”, advierte Milburn, quien considera que la desvinculación juvenil se está transformando rápidamente “en un riesgo económico estratégico para Reino Unido”.
“No podemos quejarnos de la escasez de mano de obra, el bajo crecimiento, el aumento de los costes del bienestar social y la presión sobre los servicios públicos mientras permitimos que el talento de casi un millón de jóvenes se desperdicie”, concluye.
PURANOTICIA