Al menos 40 personas murieron este sábado tras un derrumbe en la mina de coltán de Rubaya, ubicada en la región de Masisi, en la provincia de Kivu Norte, al este de la República Democrática del Congo.
El accidente ocurrió en el mismo complejo minero donde el pasado 28 de enero fallecieron cerca de 400 mineros, lo que vuelve a poner en evidencia la alta peligrosidad de las explotaciones artesanales en la zona.
Según medios locales, el colapso afectó varias excavaciones artesanales en el cerro de Rubaya, particularmente en el yacimiento de Gakombe, donde varios pozos se derrumbaron repentinamente.
El derrumbe también provocó daños en viviendas de la aldea de Gatabi, mientras que vecinos y mineros iniciaron labores de rescate con herramientas improvisadas ante la falta de equipos especializados.
La mina de Rubaya está bajo control de la milicia rebelde M23 y opera de manera irregular, produciendo entre 115 y 125 toneladas mensuales de coltán, mineral clave para la industria tecnológica.
A pesar de que el área ha sido declarada “zona roja” por las autoridades congoleñas, miles de mineros artesanales continúan excavando túneles de forma manual y sin supervisión, lo que provoca constantes derrumbes en una de las principales zonas de extracción mundial de coltán, mineral fundamental para la fabricación de teléfonos móviles y dispositivos electrónicos.




