El cantante puertorriqueño se presentó en nuestro país con su gira “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour” para cantar los mayores éxitos de su último disco y carrera.
Nuestro país vivió uno de los eventos musicales más masivos con los conciertos de Bad Bunny, realizados los días 9, 10 y 11 de enero de 2026 en el Estadio Nacional. El regreso del artista puertorriqueño generó un impacto a nivel nacional, tanto por su convocatoria como por el despliegue técnico y de seguridad que rodeó el espectáculo.

El “Conejo Malo” inició oficialmente el año con tres presentaciones que reunieron a más de 180 mil asistentes en total, marcando su retorno al país tras su última visita en 2022 con El Último Tour del Mundo. Los conciertos estaban programados inicialmente para los días 5, 6 y 7 de febrero, pero debieron ser reprogramados por la participación del cantante en el Super Bowl, en Estados Unidos.
Durante la primera noche, Bad Bunny expresó su cercanía con el público chileno al señalar: “Quise empezar el año en Chile”. El espectáculo destacó por su imponente puesta en escena, que incluyó una gran pantalla horizontal detrás del escenario principal y un segundo escenario denominado “La Casita”, una estructura que recreó una vivienda típica de Puerto Rico.

El show tuvo una duración cercana a las tres horas, en las que el artista interpretó casi 30 canciones, combinando temas de su último disco más los mayores éxitos de su carrera.
Las presentaciones contaron además con la participación de artistas nacionales como Katteyes, Young Cister y la banda Anttoniás, junto a invitados internacionales como Becky G, Jowell & Randy y el grupo puertorriqueño Chuwi, quienes los está acompañando a lo largo del tour mundial.

Debido al alto impacto del evento y a la ola de calor que afectó a la comuna de Ñuñoa durante ese fin de semana, la productora a cargo, Bizarro Entertainment implementó una serie de medidas especiales de seguridad y prevención. Estas fueron anunciadas por su director ejecutivo, Daniel Merino, e incluyeron el ingreso permitido de mini ventiladores portátiles, sombrillas de papel, botellas y vasos térmicos vacíos, los cuales podían ser llenados con agua potable dentro del recinto.
Asimismo, se adelantó la apertura de puertas para evitar largas esperas al exterior y se coordinó un plan de extensión horaria del Metro de Santiago en algunas líneas, con el objetivo de facilitar el retorno seguro de los asistentes a sus hogares. A esto se sumaron los habituales cierres de calles en los alrededores del Estadio Nacional.
No obstante, el evento no estuvo exento de polémicas. La productora enfrentó un conflicto con la Municipalidad de Ñuñoa, liderada por Sebastián Sichel, quien presentó un recurso de protección debido al cierre de accesos a calles cercanas al estadio por parte de la empresa privada. Según Bizarro, la medida buscó prevenir incidentes y combatir la presencia de mafias de revendedores y comercio ambulante en las inmediaciones del recinto.
Pese a las controversias, cambios de fechas y estrictas medidas de seguridad, los conciertos de Bad Bunny en Chile fueron calificados como un éxito rotundo, consolidando su posición como uno de los artistas más influyentes del panorama musical actual y dejando una huella significativa en el inicio del año 2026.
PURANOTICIA