Muchos currículum sobre la mesa, muchos interesados en recibir el llamado “millonario”, muchos padrinos ocupando hasta las páginas del deteriorado decano para promocionar a los suyos. Pero, poco sabemos cuál es el perfil que buscará José Antonio Kast para su gabinete regional.
¿A quién quiere Kast en la Delegación Presidencial? O la pregunta debiera ser ¿qué necesita un Gobierno de emergencia como se denomina este en aquella representación?
En la actualidad el escenario regional está lejos de tener liderazgo. El zigzagueante Rodrigo Mundaca nuevamente comenzó con sus delirios presidenciales y está claro que la región no es su prioridad. Por eso es tan relevante que la mujer o el hombre que llegue a liderar desde el Gobierno tenga, primero, la capacidad de no sentirse protagonista, de no ser una persona con proyecto propio, pero que a su vez genere confianza, sea capaz de unir y definir las prioridades de la región. Tiene que tener carácter, manejo político, pero nuevamente no sentirse protagonista, acá el protagonista es y debe ser “el gobierno de emergencia”, y por supuesto la región.
Da lo mismo, quizás, quien sea el Seremi del Deporte o de Medio Ambiente, pero no dará lo mismo quien sea el Seremi de Salud, o la Seremi de Vivienda, ni menos el de Transporte. Sobre todo, en esta última cartera se debe pensar en un nombre con la suficiente capacidad técnica para, primero, entender nuestra problemática regional, segundo salvar los dos procesos licitatorios que tenemos en marcha, que logren conversar y que resulten exitosos, como además tener el manejo político adecuado para el trabajo con los gremios y los complejos, por decirlo suave, empresarios locales.
Hoy la región vive un momento clave, y quien represente al Presidente y a los diferentes ministros localmente necesitamos, más que nunca, tengan un perfil definido. No tratemos de poner al ex alcalde cesante o al esposo de la fiscal amigo y organizador de asados, ni menos al lobista de club mexicano en un cargo por llenar el nombre, cumplir la cuota y dar la pega. Si llegase a pasar aquello la verdad que sería un déjà vu de lo que vivimos hoy.
Tampoco los cargos deben ser premio de consuelo a quien no le devolvieron la plata de la rendición porque no supieron hacerla o que perdieron una elección, acá deben estar lo que calzan en el perfil del cargo y no hacer calzar el nombre dentro de ese perfil.
Es dura la tarea, pero primero debemos definir ese perfil. Queremos que el delegado se ocupe de donde botaremos la basura de aquí a 4 años más en nuestra región. Queremos que nos dé garantías del regreso del tren a La Calera, y que volvamos a poner sobre la mesa la discusión del tren a Santiago y su trazado. Queremos un gabinete regional que sea la imagen y semejanza de lo que será La Moneda. No queremos operadores. No a las que se preocupan de tener un iPhone nuevo, no las ex ex directoras, no a quienes trabajan y operan en dos o tres municipios al mismo tiempo. ¿Podremos realmente cumplir con el perfil? De todos los nombres que ha propuesto el nuevo Laborum de papel de la región, ninguno debe llegar, todos vienen de una forma antigua de hacer política, esa que escuchaban a Sexual Democracia con la canción de Los Pitutos y que se sobaron las manos cuando Kast ganó porque podrían mejorar sus ingresos, es decir, servirse, en vez de servir.
¿De verdad no hay nadie más disponible? Tenemos esperanza que Kast no permitirá que nuevamente nuestro Gobierno Regional se transforme en la bolsa de empleo de quienes no saben otra cosa que hacer que estirar la mano esperando que le llegue alguna cosita. No es el día de los inocentes hoy, ese ya pasó, pero de verdad que esperamos que se piense más en el perfil del cargo y en la necesidad de la región, que darle en el gusto a la desesperación de los partidos y sus despreciables parásitos buscando… “un cargo por ahí”.