La discusión política en la pasada carrera presidencial, en uno de sus puntos, se trató de cómo se gastan los recursos en el personal que trabaja en el Estado de Chile, y una empresa portuaria es estatal, y por ende sus gerentes son empleados públicos. Por otro lado, tenemos que también tener en cuenta que, para que tengamos empresas potentes y exitosas, debemos tener a los mejores, y para ello se requieren sueldos de mercado para justamente captar a los mejores profesionales.
Pero en el caso puntual del Puerto de Valparaíso no tenemos un buen resultado. Llevamos 12 años discutiendo la expansión portuaria y no hemos sido capaces de entregar certezas de cómo estará nuestro puerto en 20 años más. Hoy, no podemos darnos el lujo de que 7 profesionales se lleven más de mil millones de pesos en remuneraciones si no han hecho un buen trabajo.
Acá se juntan dos puntos: uno son los resultados y otro, los costos. Si tuviéramos una empresa robusta, con visión clara que nos garantice un desarrollo para los próximos años, quizás ni siquiera se levantaría la alerta sobre el sueldo del gerente de una empresa. En el mundo privado, cuando un gerente no cumple metas, se despide. En el Estado se le reubica. Eso no puede pasar. El mismo gerente de la empresa portuaria de Valparaíso lleva 21 años en diferentes puestos en la compañía estatal. La mitad de ese tiempo en cargos relevantes con un solo fin: darle estabilidad al puerto y eso no ha pasado. Hoy, no tenemos claridad de qué pasará el 2028 cuando termine la concesión del sitio dos, ni menos qué pasará desde el 2030, y si habrá o no interesados en una nueva concesión, y eso pasa porque solo tenemos un proyecto sin certezas de ninguna índole.
No se logra entender cómo el periodista a cargo de la gerencia de las comunicaciones, por ejemplo, gane más que el jefe de prensa de Televisión Nacional de Chile, que es otra empresa estatal. Las razones pueden ser diversas, pero se entienden en la forma de operar del Puerto de Valparaíso. Por años se han esforzado en vender una imagen de avance. Son cientos las veces que hemos escuchado el “ahora sí”, la más cercana, la última resolución ambiental aprobada, pero, en el fondo, en lo concreto, eso es solo un proyecto, sin certeza. Pero la comunicación es más fuerte y obviamente, desde esta estatal se requiere hacer creer un relato que le dé sentido a seguir pagando aquellas millonarias remuneraciones.
La diferencia entre las otras empresas portuarias también es abismal, acá no se trata de si son o no sueldos de mercado. Es grosero que 7 personas cobren más de mil millones de pesos al año sin tener un resultado concreto y exitoso, solo se ha marcado el paso en el Puerto de Valparaíso. Es aquí la mayor crítica que causa más estupor, aun cuando vemos el sueldo de quienes eran los encargados de que nuestro puerto tuviera justamente un futuro esplendor que hoy es incierto. Súper Sueldos que son el fiel resultado de una mala política de manejo de nuestras estatales. No llegan los mejores, llegan por cuoteo sus directores y presidentes, son el premio de consuelo, son un botín político, ayer de la Democracia Cristiana, hoy del Frente Amplio y mañana de Republicanos, UDI y RN.