Vergüenza ajena. Es eso lo que para muchos generó la actitud de José Antonio Kast en pleno Palacio La Moneda cuando fue incapaz de contenerse y, muy a su estilo, simplemente tiró el mantel rompiendo toda prestancia ante el actual mandatario y Presidente de la República, Gabriel Boric.
Los hechos acontecidos este martes 3 de marzo en La Moneda pasarán a la historia de Chile. Nadie se olvidará de que uno de los más importantes hombres del momento miente, falta a la verdad y, lo que es peor, perdió todo respecto a la propia democracia y al estilo republicano que nos ha caracterizado, al menos en estos últimos 36 años de regreso a la democracia.
Es duro decirle a alguien mentiroso, pero acá hay dos versiones: una de Boric y otra de Kast. Uno de los dos falta a la verdad, y todo parece indicar que no es quien gobierna, sino el que llegará el próximo 11 de marzo.
Comunicacionalmente, el error de José Antonio Kast es tremendo. Primero su puesta en escena en la llamada “Ope” lo devela. No pudo ser más displicente el electo mandatario. Su actitud en el trato, la burla escondida contra la máxima autoridad del país, el menosprecio en su relato no es novedad. Es Kast siendo Kast.
Lo que no se entiende es cómo hipotecó así José Antonio lo que estaba construyendo. Íbamos tan bien, como lo diría Don Francisco. No había necesidad de caer en el abismo en que cayó. Se disparó en los pies y de paso fortaleció a Gabriel Boric, e incluso podríamos decir que hasta lo blindó de los peores errores que ha cometido el mandatario. Si ayer Gabriel Boric fue puesto en duda cuando dijo que su ex jefe de gabinete Meza-Lopehandía no tenía nada que ver con el caso Democracia Viva, o que no conocía los detalles de lo sucedido con Manuel Monsalve, o que nada supo del caso de la casa de Salvador Allende, lo cierto es que hoy todos le creen al Presidente. Le contó a Kast del famoso cable chino y este no solo no lo pudo negar, sino que armó una verdadera pataleta, era más fácil responder, calladito, nos recuerda cuando le preguntamos: “¿De qué vive José Antonio Kast?”
Un Presidente debe tener manejo de sus acciones. No puede poner en riesgo de la manera que ha puesto José Antonio el estilo republicano de un cambio de mando. Tampoco para excusarse el electo Presidente puede poner en duda todo el trabajo y todas las reuniones sostenidas con anterioridad a este 3 de marzo entre sus futuros ministros con los actuales. En cada punto de prensa post reunión hubo un espíritu que nos llenaba de orgullo.
Hoy, nos avergonzamos, y con mucho respeto y con responsabilidad decimos desde esta tribuna que nos da vergüenza la actitud de Kast, Chile no se merece un Presidente que no sepa contener sus impulsos y pataletas. Es preocupante saber que la máxima autoridad, si no le gusta el resultado de un partido o no se hace lo que él quiere, simplemente tira el mantel. El único ganador de acá será Gabriel Boric, que no por esto dejará de ser uno de los peores presidentes de los últimos años en Chile, pero, al menos, digan lo que digan, sin corbata, con barba y a su estilo, supo mantener el estilo Republicano más que quien predica, pero que ya está claro, no practica.