La decisión de suspender de sus funciones a la directora de Asesoría Jurídica de la Municipalidad de Valparaíso es un golpe al corazón de la administración de la alcaldesa Camila Nieto.
Un alcalde o alcaldesa dispone de muy pocos cargos de confianza directa que dependen únicamente de su criterio: el Secretario Comunal de Planificación (Secpla), el Director de Desarrollo Comunitario (Dideco), el Director de Seguridad Pública y el Director de Asesoría Jurídica. Por eso resulta tan relevante esta suspensión, dictaminada por la Contraloría General de la República tras la falta de respuesta en tiempo y forma a una serie de requerimientos del ente contralor, entre los cuales figuraba uno que perjudicaba directamente al antecesor de Nieto en la alcaldía, el exalcalde Jorge Sharp.
En conversación con nuestro medio, Sharp subrayó que "el hecho de que esto haya pasado habla precisamente de una debilidad muy grande y, desde mi perspectiva —y me hago cargo de estas palabras—, de una falta de transparencia muy importante". Uno de sus cuestionamientos más duros apuntó a la conducción de la alcaldesa Nieto. Consultado sobre si los hechos reflejan una incapacidad para liderar el municipio, respondió: "Yo no sé si es por incapacidad, yo no sé si es por mala fe, no sé por qué razón sea, pero tiendo a pensar que quien manda en un municipio tiene que ser el alcalde o la alcaldesa; eso es lo lógico. Sin embargo, tras todos estos meses, a mí me queda la duda en muchos sentidos. O sea, permítame dudar".
Independientemente de los dichos de Sharp, la acción tomada por la Contraloría pone en entredicho la capacidad de liderazgo y, sobre todo, de gobernanza de Nieto, considerando dos aspectos no menores. Primero, la Contraloría le solicitó a la jefa comunal pronunciarse sobre cerca de 18 mil millones de pesos pendientes de rendición provenientes de la administración Sharp. Este último sabía que dicha información estaba en poder del municipio. El propio equipo de la alcaldesa solicitó más tiempo para responder en el preinforme; sin embargo, la respuesta nunca llegó. Esto llevó al ente fiscalizador a evacuar el Informe Final N.º 151 sin los descargos municipales, informando la falta de rendición de cuentas por dicho millonario monto. ¿Se omitió la respuesta por alguna intención política en particular?
Cuesta entender el silencio municipal. No obstante, lo que más llama la atención es la justificación entregada: que no se respondió porque las casillas de correo a las que llegó la petición no funcionaban bien. Si esa fue realmente la razón, ¿por qué se solicitó más tiempo para contestar?
En resumen, se trata de una compleja situación para Camila Nieto, quien debe dar explicaciones y enmendar un panorama que genera incertidumbre sobre quién toma verdaderamente las decisiones en el municipio porteño. El relato comunicacional que proyecta Nieto dista mucho de la actitud observada tras este hecho con su asesora jurídica, abriendo una interrogante que debe zanjarse a la brevedad: ¿Quién gobierna realmente en la Municipalidad de Valparaíso?