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Editorial: El nefasto rol de Reinaldo Sánchez y su clan en la crisis del transporte de la región de Valparaíso

Editorial: El nefasto rol de Reinaldo Sánchez y su clan en la crisis del transporte de la región de Valparaíso

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Editorial: El nefasto rol de Reinaldo Sánchez y su clan en la crisis del transporte de la región de Valparaíso
Jueves 30 de julio de 2026 17:31
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Al menos el 50% de los buses que circulan en el Gran Valparaíso tienen algún tipo de relación directa o indirecta con la empresa Viña Bus S.A. y, por ende, con uno de sus principales propietarios, el hoy "leyenda" Reinaldo Sánchez.

Este empresario —quien además es dueño de Santiago Wanderers y llegó a ser presidente de la ANFP— cuenta con aciertos relevantes en el mundo del fútbol; sin embargo, en la locomoción colectiva todo apunta a que es el gran responsable de la crisis que se vive en la región. Sumado a esto, por años nuestras comunas han estado secuestradas por un sistema de negocios que ha derivado en la precaria situación laboral de su principal capital humano: los conductores de las micros.

Todos los caminos llevan a Viña Bus y, por consecuencia, a Sánchez. La empresa acumula cientos de infracciones a su flota a lo largo de los años y múltiples demandas en el Juzgado de Letras del Trabajo de Valparaíso. Entre ellas destacan denuncias por faltas en el pago de remuneraciones, despidos injustificados, sueldos basados en porcentajes por boleto cortado o con cuotas mínimas, listas negras de trabajadores vetados por exigir sus derechos, alteración en los registros de asistencia, contrataciones y desvinculaciones constantes para evadir indemnizaciones, y la presentación de documentación adulterada ante los organismos fiscalizadores.

Lo que es más grave aún es que la autoridad sabe perfectamente que Sánchez y compañía pagan a sus conductores por boleto cortado, a pesar de que no deberían poder hacerlo. Esta modalidad de remuneración es la que mantiene al sistema colapsado y sumido en una verdadera crisis. De hecho, la aparición de sustancias ilícitas en al menos un 30% de los conductores se relaciona directamente con esto: para lograr estar al frente del volante 10 o 12 horas, muchos deben hacerlo bajo la influencia de las drogas.

Durante 2025, Carabineros detuvo a 1.381 conductores por manejar bajo la influencia de drogas. En el transporte público, el SENDA aplicó 900 narcotest a choferes de microbús: 104 resultaron positivos, concentrándose la mayor cantidad de casos en la región de Valparaíso.

A este panorama se suma que hoy, para un empresario, resulta más barato dejar su máquina guardada en la garita que cumplir con las frecuencias y horarios que le exige el Estado para el pago del subsidio. Las bases del proceso licitatorio están tan mal diseñadas que el empresario prácticamente nunca pierde; el único perjudicado es el pasajero, quien se queda sin locomoción o bien debe soportar el mal estado de las máquinas, arriesgándose además a trasladarse en manos de un irresponsable al volante.

Las condiciones laborales que se ofrecen son tan deplorables que actualmente no hay conductores. Sin choferes, las micros se quedan en las garitas y el servicio se interrumpe, creando un círculo vicioso generado por el propio empresariado, a quien —como insólito premio— se le adjudica una nueva licitación para hacerse cargo de los nuevos buses eléctricos.

Nos encontramos ante un empresario nefasto cuyo clan nos mantiene en una crisis estructural, frente a la cual no existe ni la voluntad ni menos la valentía para hacerle frente. En resumen: una autoridad a la que le faltan pantalones.