La propia alcaldesa Macarena Ripamonti calificó como una “amenaza” para Viña del Mar la situación que se vive actualmente tras el fracaso de la licitación del casino de la ciudad. Esto no es menor, considerando que el ingreso más relevante de las arcas municipales proviene justamente de su operación.
“En este momento, esta situación es problemática y significa una amenaza para la comuna de Viña del Mar. El Casino de Viña del Mar reporta –no ahora, no hace cuatro años, no hace 10 años, sino que hace cerca de 80 años o más– ingresos significativos a la comuna. En este caso, del orden de 40 millones de dólares, es decir, 40.000 millones de pesos. Eso, en términos de ingresos, es un monto irreemplazable", sostuvo Ripamonti.
El análisis que debe hacerse hoy se centra en por qué no hubo ningún interesado en asumir la operación del casino, actualmente en manos de Enjoy. Algunos apuntan al excesivo piso de entrada: las bases obligaban al operador a pagar un aporte anual mínimo al municipio de 394 mil UF, es decir, unos $16.100 millones de pesos chilenos.
Otro punto crítico eran las obras de mitigación adicionales exigidas al operador, entre las que destacaban mejoras urbanas en la Avenida Perú por un monto de hasta 120 mil UF (cerca de $4.900 millones adicionales al aporte previo).
Por último, al nuevo operador se le exigía la contratación obligatoria del 100% de la actual planta de trabajadores del casino y del hotel, lo que restaba flexibilidad operativa en momentos financieros complejos.
Lo preocupante de la ausencia de oferentes se suma a un diagnóstico claro: todo parece indicar que el modelo es el equivocado. No se puede olvidar que el operador histórico, Enjoy, debió renunciar anticipadamente a la concesión tras enfrentar dos procesos de reorganización judicial para evitar la quiebra.
En primer lugar, el contrato firmado en 2018 le exigía un pago anual superior a las 831 mil UF, lo que llegó a representar más del 55% de sus ingresos en 2024, asfixiando financieramente a la empresa.
Además, la industria ha cambiado y el sistema no se ha modernizado. Hoy en día, menos personas acuden presencialmente al casino, a lo que se suma la fuerte competencia de los casinos en línea.
Por ahora, Enjoy seguirá operando el casino hasta el año 2028, período durante el cual el municipio mantendrá este ingreso, que representa aproximadamente el 20% de sus arcas. Sin embargo, ¿qué pasará después? No hay certezas. La entidad responsable de llevar a cabo esta licitación es la Superintendencia de Casinos y Juegos (SCJ); sin embargo, la institución no cuenta actualmente con un titular definitivo, sino con un superintendente subrogante.
Por otro lado, en el plano político, cualquier licitación de este tipo debe contar con la venia del Subsecretario de Hacienda, cargo que ocupó en su momento Juan Pablo Rodríguez. Hoy, estas autoridades son las responsables de definir si Viña del Mar contará o no con dicho aporte a partir de 2029. Se trata, claramente, de una verdadera “amenaza” que no depende de la gestión de Ripamonti.