En las últimas semanas hemos visto como nuestros jóvenes comienzan a perder espacios que generan diversión nocturna. Preocupante, sobre todo teniendo en cuenta que somos una región turística, y que debemos procurar de mantener una entretención nocturna acorde a los beneficios existentes en el día, como es la misma playa.
El cierre de un local en Reñaca, además de la serie de disturbios que ocurrieron en una fiesta en Concón, se suma la molestia de vecinos con lo que sucede en el Sporting. Pero lo bueno de todo es que existe diálogo y acá la idea no es cerrar o prohibir los eventos masivos juveniles, sino que, al contrario, que estos puedan convivir con el entorno.
Una de las mayores problemáticas de estos eventos, fiestas o locales, se da por el entorno de los vecinos. Al terminar a altas horas de la madrugada, el descanso, sobre todo de personas mayores, esto les es molesto, inclusive más allá de los altos decibeles de la música, por el propio murmullo que se genera con el silencio de la noche.
Una de las soluciones que nacieron tras esta problemática es la que incluye al Espacio Sporting de Viña del Mar y a los vecinos del lugar. Para eso se llegó a un acuerdo que los propios vecinos explicaron a Puranoticia.cl
"Se comprometieron a mitigar bastante los ruidos y las fiestas, que normalmente las dejan hasta las 2 o 3 de la mañana. Ahora van a empezar a las 5 de la tarde y van a terminar a las 12. No a las 12 con 5 minutos ni a las 12 con 1 minuto. A las 12 ya debería estar todo en silencio el Sporting".
¿Fiestas Cenicienta? Todo parece indicar que sería un excelente acuerdo. En vez de salir a las 23 horas a la fiesta y terminar a las cinco de la mañana. ¿Por qué no partir antes?
Lo mismo podría pasar en otros puntos de la ciudad, e inclusive en locales que hoy sabemos que no cuentan con permisos para generar pistas de bailes, pero que de igual manera lo hacen. ¿Y si los dejamos a todos hasta las doce?
Lo interesante de lo que vimos en el Sporting es primero la disponibilidad de este centro de eventos para entender a sus vecinos. Por otro lado, los mismos vecinos no se cierran a entender una realidad existente y necesario en una comuna turística como Viña del Mar. Y en otra perspectiva, desde la propia municipalidad se actúa como garante del acuerdo. Todo un trabajo mancomunado que dejará a todos felices. ¿Y a los que van a la fiesta, les gustará la idea? Es lo que debemos analizar. Adaptarnos a los cambios. ¿Alguien habría pensado que los supermercados no tendrían bolsas hace unos años?, ¿por qué no ahora establecer que el carrete termine a la medianoche? Quizás las fiestas tipo cenicienta se transforman en la característica distinta del carrete nocturno en nuestras comunas turísticas. Que más seguro que sea hasta las doce, ¿o no?