Cuando uno recorre las calles de Valparaíso va encontrando un avance. Eso sin duda no solo se huele, sino que se aprecia, se ve y se agradece. Con un rico berlín en la mano de la Pastelería Stefani frente a la Plaza Victoria podemos hacer un rápido recorrido por el plan en donde se aprecia un intento por ordenar. Un esfuerzo de restaurantes, por ejemplo, por ser atractivos. Una cierta limpieza y algo de seguridad que se respira en el mercado cardonal.
Cercano a Barón se ve como se avanza en el famoso parque que acercará la ciudad al borde costero, y también la partida de los buses eléctricos tan prometidos en la región, y que en nuestro Puerto son de color verde y nos llevan hasta Curauma o a la lejana Playa Ancha.
Algo distinto se siente Valparaíso con Camila Nieto, es cierto. Y definitivamente que nefasto fue el paso de Jorge Sharp por nuestro Puerto querido. ¿Vivirá todavía ahí?
Pero si viajamos al 2020 por ejemplo, año en que Valparaíso era gobernada por Jorge Castro, el último cacique, el político pop, el último de la centro derecha en liderar el Puerto, y que si sus propuestas y obras hubieran prosperado, y no hubiesen sido desarmadas por Sharp, ¿cómo sería nuestro Valparaíso?
El año 2013 por ejemplo, Castro hablaba de lo listo que estaba el permiso de obras del nuevo Mall en el Puerto. ¿Cómo sería hoy Valparaíso con un vistoso centro comercial ahí en Barón? Sí, en el mismo lugar que hoy se construye el parque, que nadie sabe quién financiará su mantención y donde siguen las bodegas abandonadas. Un mall al lado del mar, al lado del puerto, como en San Antonio, por ejemplo. ¿No sería distinto Barón? ¿Cuánto trabajo se hubiese generado? ¿Cuántas visitas adicionales recibiría Valparaíso?
El 2016 Jorge Castro en pleno concejo municipal daba prácticamente el vamos a la ampliación portuaria, al famoso Terminal de Pasajeros. Demás está decir que 10 años después con la oposición de Sharp y compañía, nada de eso avanzó. Hoy tenemos un papel que se llama “acuerdo por Valparaíso”, y una empresa portuaria que es el botín político ahora de RN y la UDI que van en busca de su Presidencia y directorios. Si hoy hubiese estado Castro, capaz que ya la extensión portuaria estaría resuelta.
¿Y por qué nos acordamos de Jorge Castro? Por el Parque Pümpin. Él estaba de acuerdo y entregó el permiso de obras. 22 torres de departamentos frente a la población Chiletabacos. ¿Se imagina como se vería eso hoy en Valparaíso con la escasez de vivienda que existe? Que poder comprador existiría. Pero nuevamente Sharp paró todo y de pasó metió en un lío judicial al municipio.
Hoy el Valparaíso de Jorge Castro hubiera tenido un mall al costado del mar, un parque verde con centro comercial y al menos 750 departamentos nuevos en el plan del Puerto. Imagínese lo que sería eso para el comercio local, sin contar que además lo más probable que el Puerto ya estaría o terminando la obra o inaugurando su expansión. Para que contar la generación de electricidad que se podría estar haciendo desde el relleno sanitario El Molle. Otra idea de Castro desarmada por Sharp.
El Valparaíso de Sharp se opuso al de Castro. Hoy los tribunales acogen la querella contra Sharp por malversación y falsificación de documento, y por otro lado el equipo jurídico de Camila Nieto se le olvidó defender al municipio contra Nicolás Ibáñez, y pueden ser millones lo que se pierdan del patrimonio de todos. ¿Y Jorge Castro dónde está? Como el pago de Chile, ya ni siquiera vive en su Valparaíso querido.