La megatoma de San Antonio no puede ser el mejor espejo de nuestra sociedad. En sus cerca de 200 hectáreas viven representantes genuinos de nuestro país. Primero los que realmente no tienen donde dormir. Por una parte, migrantes que llegaron a Chile en busca de seguir ganándole a la vida tras serle arrebatado esa paz en su patria de origen, en su mayoría venezolanos, colombianos o haitianos. Por otro lado, tenemos a los propios chilenos que diariamente salen en busca del sustento familiar en lo que puedan y que no les alcanza para pagar un arriendo, y menos tienen ahorros para comprar una vivienda.
También tenemos a los delincuentes. A los que integran verdaderas bandas criminales que buscan justamente en este tipo de campamentos o tomas un lugar para mezclarse socialmente, refugiarse o bien seguir delinquiendo con ventas de drogas a sus propios vecinos.
Están también los Bryan Serrano Godoy, los mismos que fueron beneficiados por haber sido víctimas del llamado estallido social del 2019 con una pensión. Aunque en este caso no la cobró nunca, no deja de ser interesante que este mismo sujeto haya sido el supuesto atacante de un carabinero con un arma de fuego. ¿Fue realmente víctima en el estallido o fue un victimario como ahora?
Pero políticamente la megatoma también nos refleja las diferentes políticas sobre la mesa frente a un solo problema. Primero los cercanos a Kast, el presidente electo, y que en la propia campaña habló de hacer un desalojo masivo. ¿Realmente después de ver lo de este martes se puede hacer eso?
Por otro lado, esta megatoma en San Antonio nos refleja la ausencia nuevamente de los protagonistas regionales. Cero presencia del Gobernador Regional primero y luego un apoyo muy básico a las fuerzas policiales que deben ejecutar el desalojo. El propio diputado electo Sebastián Zamora, con vasta experiencia en las filas de Carabineros, nos relató la diferencia del equipamiento ocupado por efectivos policiales. Fueron con escudos plásticos en vez de usar escudos anti-balas. ¿Quién ordenó aquello?
No podemos dejar de ver a las familias que dejaron el lugar pacíficamente. Muchas de ellas ni siquiera ocuparon los albergues. Otras están esperanzadas en el proceso de expropiación del Ministerio de Vivienda que podría llevarlas de regreso al cerro, ahora con una vivienda como corresponde. Pero también queda la otra cara del espejo social: El crimen organizado. Carabineros no se enfrentará a quienes salieron pacíficamente, lo hará frente a verdaderos delincuentes que les dispararon. Dos balas al menos llegaron a destino. Por eso este doble estándar social de no reconocer a delincuentes en la megatoma, pero sin generalizar porque no se lo merecen, se cruza con el doble estándar político. Por una parte se pide desalojar, pero por otra no se les dan las herramientas. Todo esto pasa en un solo lugar, en la toma mas grande Chile. Un verdadero espejo político y social de nuestra región.