Uno de los misterios que queda por descubrir tras la investigación judicial que sigue las pistas del Caso ProCultura es saber qué pasó con los dineros que diferentes instituciones del Estado entregaron a esta organización liderada por Alberto Larraín.
Los vínculos de Larraín con Boric se remontan muchos antes de que este último llegara a La Moneda. Muchas pruebas existen en columnas y medios sobre trabajo en conjunto, sobre todo cuando el actual Presidente era parlamentario. Incluso ambos acudieron juntos a una entrevista en Canal 13 el año 2019, y en la red social X existen múltiples interacciones entre ambos entre 2014 y hasta el 2022.
Inclusive ese año 2022, teniendo a nuestra región como protagonista, Larraín dijo “hoy tuvimos la alegría de presentar a Gabriel Boric e Irina Karamanos el Museo a cielo abierto del Mono González que se está haciendo en Limache. Ya van 6 murales”.
Los nexos de Larraín con personajes del Frente Amplio también se extienden a la región. Su cercana relación por años con el hoy electo senador Diego Ibáñez son conocidas. Este mismo en una entrevista en Puranoticia.cl en forma muy cuidadosa se refirió aquello, sin embargo, siempre su posición fue que esto era un tema judicial.
Ahora, para ser justos, también que sean amigos o conocidos no los hace cómplices, pero sí generan dudas sobre todo cuando se desconoce justamente el destino de, al menos, mil millones de pesos que llegaron a las arcas ProCultura y cuyo destino se desconoce. ¿Pudo destinarse parte de estos recursos a gastos de campañas?
Puede ser la hipótesis más sencilla de creer, pero quizás la más imposible de probar. Lo concreto es que esta fundación recibió millones de pesos del Estado, y de empresas privadas, y muchos de estos recursos que debían ser para la ejecución de proyectos que simplemente o no se rindieron, o los proyectos no se ejecutaron.
Un ejemplo son los 1.600 millones de pesos girados desde el Gore Metropolitano por el programa “Transferencia Prevención del Suicidio Mediante Fomento de la Salud Mental”. De aquí solo se conocen el destino de 600 millones, pero de los otros mil nada.
¿Se los habrá gastado todos Larraín? Las excusas son que muchos de estos recursos se gastaron en sueldos, pero cuando al menos la mitad de los despedidos del lugar han dicho que aún no les pagan, el misterio aumenta. Lo que se sabe es que Larraín recibía un sueldo de $5.220.000 líquidos como director ejecutivo, además de $1.500.000 por el convenio de prevención del suicidio. Se conoce que tenía un alto tren de gastos con chofer particular, viajes a isla de Pascua y regiones, tal como lo mencionó el sitio ExAnte.
¿Ahí estarán los mil millones? Un verdadero misterio que esperamos sea dilucidado por la justicia, y así descartar, de una vez por todas, la hipótesis que podrían esos dineros haber financiados campañas políticas.