Durante años hemos escuchado a Seremi tras Seremi, Ministro tras Ministro de Transportes hablar de la licitación del transporte en nuestra Región de Valparaíso. Nos han ilusionado con nuevos buses eléctricos, con tarjetas de pago, validadores, sueldos justos, etc. Sin embargo, estando a la mitad del proceso licitatorio, nos estamos encontrando que está todo podrido.
Durante años ha existido una verdadera cofradía en el transporte público local. Por un lado, tenemos a un verdadero “cacique”, identificado al menos por dos dirigentes históricos del transporte en la figura del emblemático empresario Reinaldo Sánchez.
La astucia y la red de contactos que parece haber tejido por años el hombre a quien, al igual que en la mafia italiana, apodan como el “jefe”, el que además se ha relacionado con figuras clave dentro de la Seremi. Hoy, dirigentes con valentía en dos sendas entrevistas entregadas a nuestro medio han develado un modus operandi que opera hace años en la Región, y que duerme bajo las sombras del poder.
Es tal la red que incluso el nombre del histórico dirigente Óscar Cantero hoy parece estar más que nunca ligado justamente al empresario. Todo parece indicar que este hombre no defiende los intereses de los conductores y choferes, sino que más bien es una especie de títere justamente del llamado “cacique”.
Estamos en medio de un proceso licitatorio que ya va mostrando como todo parece estar guiado para que no exista una verdadera renovación del sistema, más bien una continuidad del mismo. Este mismo tan nefasto que nos tiene sumidos como región a micros viejas, en mal estado, choferes mal pagados y sobre todo a una calidad de servicio que es una de las más paupérrimas del país.
Con envidia vemos como Concepción y San Pedro de la Paz estrenan nuevas micros de alto estándar. Como Copiapó hace lo propio, mientras que acá solo se traen a las micros eléctricas a pasear a los cerros con bochornosos episodios cuando una de ellas quedó atrapada en un cerro porteño.
Así está hoy nuestro sistema de transporte. Atrapado en una telaraña cuyo tejedor tiene nombre y apellido, “el Jefe”, “el cacique”, “Don Reinaldo”, una verdadera cofradía que pone en riesgo el futuro del transporte regional.
¿No es hora de partir todo de cero? Esperemos que las nuevas autoridades, y sobre todo el propio Presidente José Antonio Kast, tomen cartas en el asunto. Son muchas las vías, críticas, declaraciones, ejemplos y hechos que nos llevan al mismo lado. ¿Ya sabemos quién es el queso o no?