Matías Claro abordó la opción de albergar público visitante en clásicos, recordando el duelo ante Boca Juniors y proyectando pruebas de seguridad para el próximo año.
Luego del fallido intento de las autoridades de Gobierno para que los hinchas de Universidad Católica pudieran estar presentes este sábado en el estadio Nacional para el clásico con Universidad de Chile, el flamante presidente de Cruzados, Matías Claro, se refirió a la posibilidad de recibir fanáticos del cuadro laico o incluso de Colo-Colo en el Claro Arena.
Durante un diálogo con radio ADN, el máximo dirigente de la escuadra precordillerana detalló su postura frente a la presencia de forasteros. Al respecto, el timonel aseguró que "nosotros tenemos una buena evaluación de jugar estos partidos clase A con público de local, pero obviamente estamos dispuestos a conversar con la autoridad y ver si se pueden hacer las medidas de seguridad necesarias".
Como respaldo a su postura, el directivo recordó la logística implementada durante el encuentro frente a Boca Juniors válido por la Copa Libertadores. En dicho compromiso internacional, la institución se vio en la obligación de adecuar las instalaciones del recinto deportivo, el cual en su diseño original cuenta con una capacidad máxima para albergar a solo 500 forasteros.
Sobre aquel operativo de seguridad, Claro puntualizó: "De repente se ponen como ejemplo los 2.000 hinchas de Boca Juniors, pero creo que alrededor de 1.200 eran argentinos que viven en Chile entonces no era que teníamos la barra brava de Boca adentro del estadio. Pero sí tenemos una muy buena evaluación de que, a pesar de que era una situación compleja, la manejamos muy bien".
Quien también fuera el fundador del Canal del Fútbol profundizó en los desafíos que implica esta medida, exponiendo que "es algo que lo tendremos que evaluar en su minuto. Obviamente, es muy lindo el fútbol cuando hay hinchas de ambos equipos, pero también tenemos una historia en que lamentablemente el problema de seguridad con algunas barras ha sido muy complejo. Nosotros estamos orgullosos de que en nuestro estadio no tenemos rejas y hay un buen comportamiento".
A modo de cierre, el presidente de la UC proyectó los pasos a seguir para concretar este anhelo, manifestando que "hay que tomar todos estos factores en cuenta y a lo mejor para el próximo año podremos hacer alguna prueba más pequeña e ir avanzando de forma razonable. A mí lo que más me gustaría es que no hubiese problemas de violencia en el estadio, que podamos ir como hace 20 años, cuando se jugaban las liguillas y la mitad del estadio era de un equipo y la mitad era del otro".
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