Aunque es un destino cercano, es importante no olvidarse de los imprevistos: una consulta médica por fiebre, una torcedura en una caminata, un accidente en carretera o un problema con el equipaje pueden arruinar tu plan perfecto.
Si estás pensando en cruzar a Argentina desde Chile, es probable que estés imaginando un viaje bastante flexible: escapada corta a Buenos Aires, vacaciones en Mendoza, un fin de semana largo en Bariloche o un recorrido por la Patagonia. Aunque es un destino cercano, es importante no olvidarse de los imprevistos: una consulta médica por fiebre, una torcedura en una caminata, un accidente en carretera o un problema con el equipaje pueden arruinar tu plan perfecto.
Por eso, contratar un seguro de viajes antes de salir puede ayudarte a resolver esos problemas con menos estrés, sobre todo si tu trayecto incluye ruta, actividades de montaña o varios destinos en un mismo itinerario. ¡Sigue leyendo para saber más!
Cuando el viaje es cerca, muchas personas inexpertas se confían y planifican lo mínimo. El problema es que lo que cambia no es solo el país: cambia el sistema de salud, los costos y la logística. En un imprevisto, no quieres perder horas buscando dónde atenderte, evaluando si te conviene una clínica u otra, o resolviendo papeleo en un lugar que no conoces.
Además, los viajes cortos suelen ser intensos: caminas más, comes diferente, duermes menos y te mueves rápido. Eso aumenta la chance de cuadros comunes como resfríos fuertes, gastroenteritis o dolores musculares por exceso de actividad.
No todos los viajes a Argentina son iguales. El secreto está en elegir la cobertura según el tipo de plan que tengas.
Es el núcleo. Incluye consultas, guardia, estudios básicos y, si hiciera falta, internación. Aunque Argentina es un destino regional, los costos de atención privada pueden ser significativos, especialmente si te derivan a una clínica en una gran ciudad o en un centro turístico donde todo cuesta más.
En la práctica, esta cobertura es la que más te salva en situaciones típicas: fiebre, infección, alergias, intoxicación alimentaria, caída o esguince.
En un viaje, el gasto real muchas veces aparece en la farmacia. Tener respaldo para medicación recetada es útil si el médico te indica antibióticos, analgésicos o tratamiento para un cuadro digestivo.
Si te ocurre algo en una zona alejada (por ejemplo, ruta, montaña o pueblos turísticos), a veces no es suficiente con ir a una guardia médica. Puede requerirse traslado a un centro con mayor complejidad. Por eso, este ítem cobra valor en viajes por carretera y en destinos de naturaleza.
Dolor de muela, infección o un golpe pueden aparecer sin aviso. En general, se cubren urgencias, no tratamientos estéticos. Aun así, en un viaje corto, resolver una urgencia dental rápido puede salvarte el itinerario.
En viajes urbanos, suele pesar más la rapidez de atención: orientación clara, dónde ir, cómo proceder y resolver sin perder un día entero. La cobertura médica y los medicamentos son lo principal. Los traslados también importan, pero suelen ser menos críticos que en ruta o montaña.
Cuando conduces o recorres trayectos largos, aumenta la exposición a accidentes menores y a la fatiga. También cambia la logística: puedes encontrarte lejos de centros médicos grandes. En este caso, además de la asistencia médica, es clave que el plan tenga buen soporte para traslados y derivaciones.
Un consejo práctico: si tu itinerario es por carretera, prepara un “kit de viaje” mínimo con analgésicos habituales, hidratación, cargador de auto y copias digitales de documentos.
Aquí el perfil de riesgo cambia totalmente: esguinces, golpes, caídas y cuadros respiratorios por frío son más frecuentes. Si vas a esquiar o hacer snowboard, revisa especialmente por cobertura de deportes y actividades, porque no siempre se consideran “recreativas”.
En destinos de montaña, los traslados y derivaciones también se vuelven más relevantes, porque una lesión puede requerir atención especializada.
Si vas a conectar vuelos o a moverte dentro de Argentina en avión, la demora de equipaje puede complicarte, sobre todo en destinos de clima frío donde necesitas abrigo desde el primer día.
Si te pasa:
La documentación es la base para ordenar cualquier gestión posterior. Sin reporte, el reclamo se vuelve cuesta arriba.
Si tienes asma, hipertensión, migrañas frecuentes o un tratamiento en curso, viaja preparado:
En viajes cortos, la tentación es “no pasa nada”, pero con cambios de clima, horarios y comidas, es común que aparezcan descompensaciones leves.
Si tu viaje a Argentina es por pocos días, la clave es la rapidez para resolver imprevistos sin perder tiempo de viaje. Y si vas por ruta o a la montaña, el diferencial está en la logística: saber que, si pasa algo lejos de una ciudad grande, vas a tener un camino claro para atenderte y seguir el itinerario sin improvisar.
PURANOTICIA