En pocos años, el país pasó de ser un mercado emergente a consolidarse como uno de los principales polos de infraestructura digital de la región.
Cada vez que alguien en Valparaíso envía un correo, ve una serie en streaming o revisa su cuenta bancaria desde el celular, esa información pasa por un centro de datos. Y cada vez con más frecuencia, ese centro de datos está en Chile. En pocos años, el país pasó de ser un mercado emergente a consolidarse como uno de los principales polos de infraestructura digital de la región.
Ese flujo constante de información también abre preguntas sobre privacidad. Cuando los datos viajan entre servidores de distintos países, cifrar la conexión ayuda a proteger lo que se envía y se recibe, sobre todo al usar redes wifi públicas. Una VPN cumple justamente esa función y, si quieres entender cómo opera, consulta esta guía introductoria de ExpressVPN.
Parte del éxito se explica por la infraestructura de telecomunicaciones. Chile pasó de unos 5.000 kilómetros de fibra óptica en 2015 a más de 230.000 en la actualidad, una expansión que permite mover enormes volúmenes de información con rapidez. A eso se suman los cables submarinos que llegan a la costa de la Región de Valparaíso y conectan al país con Norteamérica y otros mercados.
El otro gran atractivo es la energía. Los centros de datos consumen grandes cantidades de electricidad, y la matriz chilena, con una fuerte presencia de energía solar y eólica, permite abastecerlos con fuentes renovables. La estabilidad institucional y el Plan Nacional de Data Centers, impulsado por el Estado, completan un escenario muy atractivo para las grandes tecnológicas.
Según un análisis difundido por InvestChile, el país concentra el 15% de los data centers de América Latina, y Santiago reúne cerca de la mitad de la capacidad regional en instalaciones de hiperescala, las que utilizan los grandes proveedores de servicios en la nube.
En resumen, estos son los factores que explican por qué tantas empresas miran hacia Chile:
El crecimiento también trae tensiones. El uso de agua para refrigerar servidores preocupa a comunidades de zonas con escasez hídrica, y algunos proyectos han generado debate en comunas de la Región Metropolitana. El reto es crecer sin descuidar el medioambiente ni a los vecinos que conviven a diario con estas instalaciones.
El auge de la inteligencia artificial acelera aún más la demanda. Mientras las potencias debaten cómo impulsar y regular esta tecnología, los países con buena conectividad y energía disponible compiten por atraer la infraestructura física que la hace posible.
A eso se suma la necesidad de formar talento. La industria requiere ingenieros, técnicos eléctricos y especialistas en ciberseguridad, y universidades e institutos ya están ajustando su oferta para responder a una demanda que, según los expertos del sector, seguirá creciendo con fuerza.
Si logra equilibrar esas variables, Chile tiene todo para mantenerse como el gran anfitrión digital de Latinoamérica durante los próximos años, con beneficios que pueden llegar también a regiones como Valparaíso.
(Imagen: Unsplash)
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