Para una selección que todavía busca su identidad, estos son los amistosos que marcan en silencio el próximo ciclo.
La Roja vuelve a salir de gira para un doble desafío en cuatro días, que parte en Toronto y termina en St. Louis. Chile choca con Canadá el 26 de septiembre y, tres días después, se mide ante Estados Unidos: dos rivales de la Concacaf que siguen disfrutando de lo que lograron en su propio Mundial durante este invierno.
Es justo el tipo de ventana que Chile necesita después de quedar fuera del torneo por tercera vez consecutiva. Para el equipo, es la oportunidad de encontrar ritmo; para los hinchas, un motivo para revisar las cuotas y usar un código Coolbet antes de que empiecen los partidos. Para una selección que todavía busca su identidad, estos son los amistosos que marcan en silencio el próximo ciclo.
Canadá no juega ante su gente desde que hizo historia este invierno, y se espera un BMO Field lleno para la ocasión. El equipo de Jesse Marsch cayó en octavos de final, pero dejó una campaña que lo ubicó por delante de nombres como Alemania y Países Bajos, sostenida en su primera victoria mundialista, su primera clasificación a la fase de eliminación directa y un recorrido que terminó con una derrota clara por 3-0 ante Marruecos.
Ese es el escenario que Chile encontrará como claro desfavorito en el papel. La Roja se agarrará de la buena despedida antes de que arrancara el Mundial, un 2-1 sobre una República Democrática del Congo que volvía a un Mundial después de 52 años, y del peso creciente de Darío Osorio en el último tercio para mantener el optimismo.
Se espera un ambiente caliente y un Canadá con ganas de seguir montado en la ola, con Chile buscando arruinar la fiesta y demostrar que todavía puede incomodar a un rival que juega con confianza real.
Tres días después, el tono cambia otra vez: Chile llega al Energizer Park de St. Louis para enfrentar a un equipo estadounidense que quizás nunca haya tenido tanto respaldo ni tanta esperanza detrás. Es uno de cuatro amistosos en dos semanas para los anfitriones, parte de una gira de regreso a casa tras su eliminación en octavos de final este invierno, y St. Louis ha sido una plaza favorable para ellos en los últimos años.
Para Chile, el resultado importa menos que la experiencia de medirse con otro peso pesado de la confederación que tiene mucho en juego a nivel interno.
Se espera un público local más ruidoso y expectante que en un amistoso cualquiera de septiembre, además de una oportunidad para que algunas de las caras jóvenes de Chile sumen minutos frente a un rival afilado y bien trabajado antes de que termine el año.
Dos partidos duros como visitante, contra selecciones que vienen de campañas profundas en el Mundial, le dirán bastante a Chile sobre el punto en que está su reconstrucción de cara a la próxima fecha FIFA.
PURANOTICIA