El sacerdote Cristián Giadach expresó su preocupación por el ataque armado ocurrido durante una misa, instando a la sociedad a recuperar los valores y enfrentar el clima de violencia.
La violencia registrada al interior de la parroquia El Divino Maestro de Rancagua motivó un profundo llamado a la reflexión por parte de su párroco, Cristián Giadach, quien manifestó su preocupación por el ataque armado ocurrido la noche del viernes mientras se desarrollaban actividades religiosas.
El sacerdote calificó lo sucedido como un hecho sin precedentes para la comunidad parroquial y señaló que "antisociales entren al templo y percuten disparos dentro de él es algo inaudito, nunca antes visto, y que nos tiene que llevar a reflexionar".
Giadach explicó que en la iglesia se realizaba una misa por una mujer fallecida recientemente y que sus familiares buscaban un espacio de recogimiento. "La familia obviamente quiso venir a rezar por ella, quiso venir a la misa, a tener un poco de paz luego de ver a su madre, a su familiar que había sido baleada, que había muerto trágicamente", comentó.
El párroco relató que, tras finalizar la ceremonia, un hombre ingresó al templo escapando de dos sujetos armados que lo perseguían, situación que derivó en una serie de disparos al interior del recinto religioso.
Sobre ese momento, afirmó que "fue solamente en contra de él, y a él lo persiguieron, entonces ciertamente era a él a quien querían asesinar. Lo iban a acribillar, si vaciaron ambas armas".
El religioso también expresó su impacto al observar las huellas que dejaron los proyectiles en el templo, indicando que "estos literalmente son los testigos silenciosos de un hecho terrible en esta Iglesia que consterna a una comunidad, que nos lleva a reflexionar sobre qué estamos haciendo, qué valores tenemos, cómo llegamos a esto".

Asimismo, realizó un llamado a las autoridades y a toda la sociedad para enfrentar el clima de violencia que afecta al país. "Incluso en tiempos de guerra ni siquiera los enemigos entraban a la Iglesia, porque se entendía que el templo es un lugar de oración, de paz. Entonces, ¿A qué estamos llegando?", manifestó.
Pese al impacto del ataque, Giadach aseguró que la comunidad seguirá adelante con sus actividades pastorales y llamó a no perder la esperanza. "Nuestra mirada como iglesia también es una mirada de esperanza, que esto nos remezca, nos conmueva, para poder actuar de otra forma, para poder decir construyamos una sociedad mejor y sigamos adelante", concluyó.
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