Las obras fueron sometidas a un proceso de restauración que se extendió por cerca de un año, iniciado en diciembre de 2024. La inversión alcanzó los $25 millones, gracias a una alianza público-privada que no implicó gasto para el municipio.
El municipio de Santiago celebró la reinstalación de las esculturas de Johannes Gutenberg y Johann Fust, piezas patrimoniales que habían sido retiradas tras los daños sufridos durante el estallido social de 2019.
La ceremonia fue encabezada por el alcalde Mario Desbordes y se enmarcó en el plan de recuperación de espacios públicos con valor histórico.
Gracias a una alianza público-privada que no significó ningún gasto para las arcas del municipio, se logró reunir una inversión que alcanzó los $25 millones. Con estos fondos, las obras atravesaron un exhaustivo proceso de restauración que se prolongó por cerca de un año, el cual tuvo su inicio en diciembre de 2024.
Forjadas a fines del siglo XIX por la reconocida fundición francesa Val d’Osne, ambas figuras representan el progreso de la educación y el conocimiento impulsado por la invención de la imprenta. Fue en el año 1872 cuando Benjamín Vicuña Mackenna decidió instalarlas, en medio de su ambicioso proyecto que buscaba transformar al cerro Santa Lucía en un “museo público”.
La trayectoria de estas piezas ha estado marcada por diversos contratiempos. Durante la “Huelga de la carne” ocurrida en 1905, las estatuas desaparecieron y se mantuvieron extraviadas por varias décadas. No fue hasta 2009 que la Municipalidad de Santiago logró recuperarlas, ubicándolas en el acceso poniente del recinto natural, lugar donde permanecieron ininterrumpidamente hasta que debieron ser retiradas en 2019.
El Taller Montes-Becker, bajo la dirección del escultor Luis Montes, fue el encargado de liderar los trabajos de recuperación. Un equipo multidisciplinario se dedicó a solucionar daños estructurales, piezas faltantes y diversas fracturas. Las labores contemplaron la aplicación de protección anticorrosiva, una reparación integral y la reconstrucción de elementos, logrando reintegrar las partes respetando fielmente el diseño original concebido por la fundición francesa.
Al momento de tomar la palabra en el acto oficial, el jefe comunal relevó el propósito detrás de esta iniciativa: “Dar una señal de que esto es arte, y debe estar a disposición de todas y todos. Hay muchas personas que tienen el privilegio de tener grandes colecciones de arte de distinto tipo, y está bien, pero nos interesa también que este tipo de obras los puedan apreciar y disfrutar la ciudadanía en general. Ese fue el sentido que le dio Benjamín Vicuña Mackenna cuando diseña y construye esta obra”.
Asimismo, la máxima autoridad municipal conectó este hito con la necesidad de sobreponerse a los destrozos originados durante la crisis social. “También tiene que ver un poco con cicatrizar heridas. Yo estoy de acuerdo con el derecho a manifestarse, lo he dicho miles de veces, pero tiene que ser una manifestación pacífica en el contexto de lo que es una democracia, y, por lo tanto, todas las vandalizaciones y destrucciones que se produjeron en ese período en muchas comunas de Chile deben ser condenadas y deben ir quedando atrás. Una manera de dejar eso atrás es la reposición de estos monumentos”, reflexionó Desbordes.
El retorno de Fust y Gutenberg no es un hecho aislado, ya que se integra a una lista de diversas obras que el municipio ha restaurado tras el estallido. Entre ellas destacan La Raza Chilena, también ubicada en el cerro Santa Lucía; el Caballo de Diego de Almagro, situado en el Parque Almagro; y la Fuente del Encuentro en calle República. A este catastro se suman los bustos de Claudio Arrau, Gabriela Mistral, Abraham Lincoln y Colón, los cuales ya lucen renovados en distintos parques de la capital.
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