El parlamentario frenteamplista reconoció la falta de diálogo con el Ejecutivo y llamó directamente a los ministros del Interior, Claudio Alvarado, y de la Segpres, José García Ruminot, a reunirse: “Estamos siempre abiertos a dialogar y a conversar”.
El proyecto de Reconstrucción Nacional impulsado por el Gobierno se perfila como una de las discusiones más intensas en el Congreso, generando un debate marcado por la oposición que busca enfrentar la iniciativa con unidad, aunque ya se han levantado voces críticas.
Durante una conversación en el espacio Desde la Redacción del diario La Tercera, el senador Diego Ibáñez (Frente Amplio) condicionó el avance de la propuesta a su mecanismo procesal. Aunque aseguró que existe apertura para negociar, el parlamentario fue categórico: “Si esto entra todo como un paquete, finalmente no hay división, naturalmente nos vemos obligados y constreñidos a rechazar la idea de legislar”.
Respecto a las repercusiones en las arcas públicas, el legislador alertó sobre la falta de información pormenorizada. “Si es que tú sumas y restas, hay que revisar el informe financiero, el déficit fiscal no se alcanza a compensar con las medidas que con los titulares no conocemos”, puntualizó sobre el aspecto económico del plan.
Otra de las dudas planteadas por el representante frenteamplista radica en la estrategia de ingreso del texto, ya sea de forma íntegra o fragmentada para su análisis especializado. En esa línea, reveló que “Hay algunas voces de Renovación Nacional que están diciendo que están ganando la muñequeada ahí para que ingrese por distintas comisiones”.
Al constatar una escasa comunicación con el Palacio de La Moneda, Ibáñez emplazó de manera directa a los ministros del Interior, Claudio Alvarado, y de la Segpres, José García Ruminot, para concretar un encuentro. Sobre este punto, recalcó: “Estamos siempre abiertos a dialogar y a conversar”.
Al evaluar la interna del Ejecutivo, el senador diagnosticó la presencia de “dos almas” conviviendo en la administración. “Ese diálogo no ha existido y es algo que cuando uno ve el gobierno ve como dos almas, unos que quieren conversar y otros que en realidad no conversan mucho y que le impone su posición”, argumentó. Asimismo, hizo una distinción en el oficialismo al afirmar que “yo creo que hay mucha más voluntad de diálogo en Chile Vamos que en el Partido Republicano”.
En el plano netamente político, el congresista desestimó cualquier intento gubernamental por fracturar a su sector. “Toda la oposición, el progresismo, está con un diagnóstico compartido. Y si la estrategia del gobierno va a ser ‘divide y vencerás’, yo veo muy difícil que lo logren, porque la verdad es que tenemos una buena articulación”, sentenció.
Para cerrar, el parlamentario apuntó sus dardos hacia los componentes técnicos de la iniciativa, criticando con dureza la rebaja del impuesto corporativo. “Es una mirada súper fanática, súper apostando religiosamente a la benevolencia de los más poderosos para que chorreen el beneficio al resto y eso no ha funcionado en ninguna parte del mundo”, remató.
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