En su primera definición estratégica, la titular de la Mujer priorizó el empleo femenino, la seguridad y la salud interministerial como ejes de su gestión. Además, descartó motivos personales en la desvinculación de Priscilla Carrasco y exigió sanciones tras el ataque a la ministra Lincolao.
Durante una entrevista concedida a Tele13 Radio, la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Judith Marín, se refirió a los lineamientos principales que marcarán su administración. En la instancia, la autoridad también profundizó en las razones detrás de la reciente desvinculación de Priscilla Carrasco, ahora exdirectora del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SenamEG).
Al explicar los motivos de esta salida, la secretaria de Estado descartó que se tratara de "materias personales, en materias privadas o de salud de la funcionaria, en nuestro argumento, nuestro concepto es una materia de confianza y de buena continuidad del servicio, así que es un poco el argumento y también el motivo de nuestra decisión”.
Frente a las consultas sobre si existían alternativas para llevar a cabo este procedimiento de otra forma, la titular de la cartera fue enfática al señalar que “uno recibe todo tipo de sugerencias, sin embargo, la decisión es por materia de confianza y de buena continuidad de nuestro servicio”.
Pasando a los objetivos centrales de su mandato, Marín delineó una hoja de ruta basada en tres urgencias. Sobre la primera de ellas, detalló que “nuestro sello es de realismo, no es un sello ideológico y está en base a tres necesidades urgentes, que es, primero, el empleo femenino. Ahora estamos heredando tasa de desempleo de un 9%, en un peak de este mismo trimestre, marzo a mayo del año 2025, de un 10%".
Para hacer frente a este escenario laboral, la ministra agregó que “aquí se desprenden muchas cosas, cómo fortalecer el programa 4 a 7, que viene a conciliar, a ayudar a las mujeres que buscan insertarse en el mundo laboral con el cuidado de sus hijos".
El segundo eje estratégico corresponde a la seguridad. En este ámbito, la autoridad gubernamental advirtió un déficit en la infraestructura de apoyo, expresando la necesidad de "prevenir la violencia contra la mujer. Recibimos 9 residencias transitorias, o más conocidas como casa de acogida para las mujeres que sufren violencia, menos. 9 menos a lo largo del país. Yo me imagino que es un tema de gestión y también para nosotros eso es una meta de poder crecer y prevenir también, y ayudar a aquellas mujeres que están sufriendo violencia, que puedan tener un lugar seguro donde volver a recuperar lo que han perdido producto de la violencia".
Finalmente, el último pilar de su administración requerirá un trabajo conjunto con otra cartera. “Y el tercer eje es el ámbito social enfocado en la salud, y ahí nuestro trabajo va a ser mucho más interministerial con la ministra de Salud para disminuir las listas de espera", puntualizó.
En otro tema, la secretaria de Estado tuvo palabras para el reciente ataque sufrido por la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao. Al respecto, exigió acciones concretas indicando que “no podemos tener matices para condenar una agresión, y eso es lo que nosotros esperamos, ahora que ya se conoce la identidad de algunos, que la universidad también pueda tomar las medidas correspondientes".
Para cerrar su intervención, Marín hizo un llamado directo a la institución de educación superior involucrada: “Yo creo que la universidad tiene que pronunciarse, porque esto es una casa de estudios, no es una casa para violentar a nadie. Todo tipo de agresión es grave, más allá de quién la ejerza, es grave agredir a alguien. Es grave agredir a una mujer, es grave agredir a una autoridad, es grave todo tipo de violencia. No pueden haber matices y a mí me sorprende mucho cómo existían peros ante la agresión, o incluso silencios, yo creo que eso no debe existir. Acá se debe condenar la violencia".
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