La expresidenta presentó sus ejes ante 193 Estados miembros, destacando su trayectoria y el multilateralismo. Su postulación avanza con apoyo de Brasil y México, pero sin el respaldo de La Moneda.
Michelle Bachelet inició oficialmente la carrera por la secretaría general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), al exponer los ejes de su candidatura frente a la asamblea del organismo internacional.
Durante una alocución que se extendió por cerca de 10 minutos, la expresidenta hizo un recorrido por su vida personal y sus más de dos décadas de trayectoria tanto en Chile como en el extranjero. En su discurso, donde hubo espacio para recordar a figuras como Nelson Mandela y Violeta Parra, se dirigió al pleno afirmando: “Hoy traigo la experiencia de mi país a esta organización para liderar con esperanza una vez más”.
Afrontando lo que se cataloga como un desafío de proporciones a nivel global, la presentación de la exmandataria subrayó la importancia del multilateralismo. Fue en el marco de los denominados “diálogos interactivos”, y ante la atenta mirada de los 193 Estados miembros, que trazó su perspectiva para la institución, haciendo hincapié en la urgencia de restaurar las confianzas frente a un panorama mundial crítico.
Al respecto, la postulante fue categórica al diagnosticar la situación actual: “Mi mensaje principal es la necesidad urgente de esperanza. Nuestro mundo y el orden que se basa en el derecho internacional se ve bajo una presión nunca antes vista”, aseveró.
Posicionando su opción como una alternativa conjunta proveniente desde América Latina, la exjefa de Estado destacó que su nombre posee el respaldo de México y Brasil. Esto, en medio de un escenario global afectado por la desigualdad y la fragilidad de las instituciones. “Hay que actuar en un entorno de gran incertidumbre, competencia estratégica, conflictos armados que se propagan, graves violaciones al derecho internacional y a los derechos humanos (…) la confianza en las instituciones se ha visto muy debilitada”, alertó durante su intervención.
Bajo esa misma premisa, recalcó que es imperativo darle un nuevo impulso a la ONU como el principal punto de convergencia planetaria. “Las Naciones Unidas siguen siendo el único lugar donde cada nación puede hablar con las otras, una casa donde todas las voces comparten el mismo techo. El diálogo universal es lo que hay que proteger”, argumentó, para luego reiterar que su meta central apunta a “recuperar la necesidad urgente del diálogo”.
El quiebre democrático vivido en Chile también formó parte de su alocución, entrelazando su biografía con la historia política nacional. “El día del Golpe de Estado de 1973 en mi país, mi padre sufrió las consecuencias cuando quienes estaban en el poder traicionaron el Estado de Derecho”, rememoró ante la asamblea. A esto, añadió que “la presión internacional y la solidaridad en el mundo ayudó a restablecer la paz y la democracia en mi patria”.
Vincular aquel complejo episodio con su deseo de encabezar la entidad multilateral fue uno de sus recursos discursivos. “Cuando necesitábamos desesperadamente la esperanza, el mundo la ofreció”, enfatizó, para luego repetir la consigna central de su postulación: “Hoy traigo la experiencia de mi país a esta organización para liderar con esperanza una vez más”, expuso.
La defensa de sus capacidades de administración y la puesta en valor de sus más de dos décadas de experiencia en la esfera pública, tanto dentro como fuera de Chile, no quedaron fuera del tintero. “He visto cómo transformar lo imposible en viable”, garantizó, asumiendo además el deber de “cumplir este mandato del diálogo en todo mi quehacer”.
Para la conclusión de su discurso, optó por potenciar el simbolismo político de su campaña mediante referencias al histórico dirigente sudafricano Nelson Mandela y a una icónica artista nacional. “Violeta Parra, legendaria folclorista de mi patria, cantó alguna vez que los dos elementos que forjaron su arte eran ‘tu canto, que también es el mío, y el canto de todos, que es mi propio canto’. Es un sueño que encuentra su voz en la boca de otros, convirtiéndose en palabra y, finalmente, en un canto compartido”, recitó.
Acto seguido, entregó una reflexión final sobre el futuro de la organización: “No debemos rendirnos ante la desesperanza. Todo lo contrario. Debemos elegir la esperanza, reparar, anticiparnos y, sobre todo, tener el coraje de cooperar, para que el mundo vuelva a prosperar, viva en paz y garantice la dignidad humana de todas las personas. Esa es mi visión para el futuro renovado de las Naciones Unidas que hoy presentamos ante ustedes.”
Una vez concluida su intervención, se abrió un bloque de preguntas para los asistentes. Cabe destacar que este hito se desarrolla de forma simultánea a la determinación del Ejecutivo chileno de marginarse de la campaña. Desde la Cancillería han reiterado, incluso durante esta misma jornada, que la decisión de no respaldarla se fundamenta en la falta de apoyos clave y en las bajas probabilidades de éxito que le atribuyen a la postulación.
PURANOTICIA