En sus redes sociales, el presidente estadounidense compartió una imagen del país sudamericano con los colores de su bandera, reiterando su idea de anexión territorial.
Mediante una publicación en sus plataformas digitales, una imagen que exhibe a Venezuela bajo el rótulo de "51º estado" fue compartida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En el posteo, omitió alguna redacción adicional, limitándose a difundir el mencionado lema sobre un mapa teñido con los colores patrios.
Utilizando una captura de pantalla como todo contenido, el inquilino de la Casa Blanca volvió a poner sobre la mesa su intención de anexar el territorio de Venezuela a Estados Unidos. En esta oportunidad, la singular propuesta se materializó a través de la difusión de un recorte cartográfico correspondiente a la zona norte de Sudamérica.

Esta postura no representa una novedad en su discurso. Ya en el mes de marzo, luego del triunfo de la selección venezolana frente a Italia en el marco del Clásico Mundial de Béisbol —torneo que los caribeños ganaron—, el líder norteamericano instó a sus simpatizantes a respaldar la "estatalidad número 51" de Venezuela.
Detrás de esta iniciativa, el magnate republicano tiene en la mira un beneficio económico concreto: la incorporación de aproximadamente 40.000 millones de dólares, cifra en la que avalúa las reservas de petróleo venezolano. Así lo enfatizó durante un contacto telefónico con la cadena conservadora estadounidense Fox News, instancia donde además aseguró que "Venezuela adora a Trump".
El crudo de la nación caribeña ha sido el eje central de las políticas y discursos de su Administración, un interés que Trump jamás ha intentado ocultar. Esta fijación se intensificó desde que, a principios de 2026, el Ejército estadounidense llevara a cabo una operación militar en suelo venezolano. Dicha incursión armada culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, dejando además un saldo de más de un centenar de muertos en el país.
Convertir a Venezuela en el quincuagésimo primer estado de EE.UU. representaría, no obstante, un nivel de injerencia mucho mayor al proyectado inicialmente tras la mencionada intervención militar. En aquel entonces, el plan esbozado establecía que Washington administraría el país latinoamericano solo durante la fase de transición, trabajando junto a Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta encargada.
Por otro lado, una eventual anexión marcaría un fuerte contraste jurídico y político si se compara con la situación de Puerto Rico. Dicha isla caribeña es oficialmente un Estado Libre Asociado a Estados Unidos y se clasifica dentro de los denominados territorios no incorporados, manteniendo un estatus frente a Washington que genera un profundo y constante debate interno.
PURANOTICIA