El centro de estudios Globsec, con sede en Bratislava (Eslovaquia), informó que identificó 151 casos de actividad rusa contra Europa entre febrero de 2022 y febrero de 2026, aunque sospecha que la cifra real sea mucho mayor.
Las tensiones entre Rusia y Occidente se han intensificado luego de que Alemania culpara directamente a Moscú del ataque con drones perpetrado el mes pasado en el aeropuerto de Leipzig/Halle.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, afirmó que el despliegue de un dron cargado de explosivos seguía el "patrón bien establecido de las operaciones híbridas rusas en Europa": el uso de tácticas militares y no militares para ejercer presión sin un conflicto abierto.
En respuesta, Alemania y Rusia han cerrado los centros culturales del otro, incluido el consulado ruso en Bonn.
El embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, describió el incidente en el aeropuerto de Leipzig/Halle —que ha sido utilizado en operaciones logísticas de apoyo a Kiev— como una de las acciones híbridas más preocupantes que ha presenciado Europa.
Añadió que es importante "expresar firmemente que este tipo de acciones son inaceptables" y que no las tolerarán.
Esto forma parte de un patrón más amplio de acciones que se han vuelto cada vez más comunes en toda Europa desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, según analistas.
Moscú ha negado cualquier implicación en Leipzig y ha desestimado las acusaciones alemanas por infundadas.
También ha negado las acusaciones sobre incidentes anteriores.
A principios de este año, el centro de estudios Globsec, con sede en Bratislava (Eslovaquia), informó que identificó 151 casos de actividad rusa contra Europa entre febrero de 2022 y febrero de 2026, aunque sospecha que la cifra real sea mucho mayor.
Entre estos actos se incluyeron intentos de asesinato, incendios provocados, sabotaje, vandalismo y disturbios públicos.
El informe apuntaba que la distribución de los ataques contra países como Polonia, Francia, Alemania, Lituania, Estonia y Reino Unido "sugiere firmemente que el apoyo a Ucrania es el factor más importante que influye en la selección de objetivos".
En agosto, un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos también enumeró acusaciones de ataques rusos contra países europeos, incluyendo ataques a ferrocarriles y cables submarinos, "asesinatos, injerencia e influencia política, ciberataques y violaciones del espacio aéreo, entre otros".
La mayoría de los actos atribuidos a Rusia hasta el momento han causado daños limitados, pero las autoridades advierten que aún consumen importantes recursos de seguridad.
Polonia, pilar logístico de la OTAN para el suministro a Ucrania, es un buen ejemplo de ello.
En noviembre de 2025, el gobierno polaco calificó una explosión en una línea ferroviaria utilizada para entregas como "un acto de sabotaje sin precedentes" y afirmó que todo apuntaba a que Rusia era la responsable. Moscú negó cualquier implicancia.
El incidente llevó a Polonia a lanzar una operación militar con el despliegue de hasta 10.000 soldados para ayudar a proteger la infraestructura crítica.
La actividad híbrida no se limita al sabotaje físico.
Gobiernos europeos han acusado a redes vinculadas a Rusia de difundir desinformación mediante el uso de cuentas falsas en redes sociales, informes fabricados y contenido generado por inteligencia artificial.
Las autoridades francesas han investigado presuntas operaciones de influencia vinculadas a Rusia dirigidas contra figuras políticas prominentes de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
En Alemania, las autoridades han alertado sobre intentos de difundir información falsa y socavar la confianza en las instituciones democráticas antes de las elecciones regionales.
Expertos señalan que, en los últimos años, Rusia ha encontrado nuevas maneras de distanciarse de sus actos hostiles.
Tras la invasión a gran escala de Ucrania, gobiernos europeos concluyeron que las misiones diplomáticas rusas se estaban utilizando ampliamente para el espionaje y expulsaron a los diplomáticos sospechosos de ser agentes de inteligencia que operaban bajo cobertura diplomática.
Desde entonces, según los analistas consultados, Moscú ha sido muy eficaz a la hora de reclutar a personas de terceros países a través de internet para eludir las medidas de contrainteligencia europeas.
En enero, las autoridades lituanas acusaron al servicio de inteligencia militar ruso GRU de orquestar intentos de ataques incendiarios en 2024 contra una planta que suministraba escáneres de ondas de radio al ejército ucraniano.
Seis ciudadanos de España, Colombia, Cuba, Rusia y Bielorrusia fueron arrestados por ese caso y se enfrentan a penas de hasta 15 años de prisión si son declarados culpables.
De acuerdo al informe de Globsec, el 95% de las 172 personas implicadas en ataques vinculados a Rusia en Europa eran "ciudadanos corrientes sin ningún vínculo formal con los servicios de inteligencia rusos".
Los países de la OTAN y de la UE han declarado que están reforzando la cooperación en materia de inteligencia, aumentando la protección de las infraestructuras críticas y ampliando las sanciones contra personas, organizaciones y embarcaciones vinculadas a Rusia.
Sin embargo, las autoridades aseguran que será necesaria una mayor coordinación a medida que evolucionen las amenazas híbridas.
(Imagen: EPA)
PURANOTICIA // BBC MUNDO