La Casa Blanca informó este jueves que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, coincidieron en la necesidad de garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz y respaldaron el principio de que Irán “nunca tenga un arma nuclear”.
"Ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para apoyar el libre flujo de energía. El presidente Xi también dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar peaje por su uso, y expresó interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir la dependencia de China del estrecho en el futuro", indicó la Casa Blanca mediante un comunicado emitido tras el primer cara a cara entre ambos líderes, realizado en la primera jornada de la visita oficial de Trump a Pekín.
Respecto a la situación en Irán —donde las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas desde hace un mes— la Casa Blanca subrayó que ambas potencias “acordaron que Irán nunca puede tener un arma nuclear”.
Durante la primera jornada de la visita oficial de Trump a China —la primera de un mandatario estadounidense desde 2017— el jefe de la Casa Blanca apostó por fortalecer la cooperación entre Washington y Pekín para construir un futuro “próspero” y basado en la colaboración mutua.
“Este vínculo de comercio y respeto que se remonta a 250 años es la base de un futuro que beneficia a ambas naciones. Los pueblos estadounidense y chino comparten muchas cosas en común. Valoramos el trabajo duro, el coraje y el logro. Amamos a nuestras familias y amamos a nuestros países”, señaló el mandatario estadounidense durante su discurso de apertura en la cena de gala ofrecida por Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo, ubicado en la plaza de Tiananmen.
Previamente, el presidente chino había advertido sobre la importancia de manejar adecuadamente la situación en Taiwán, insistiendo en que la “independencia” de la isla y “la paz en el estrecho” son conceptos “incompatibles”.
Asimismo, Xi remarcó que el tema taiwanés constituye el principal punto sensible en las relaciones bilaterales y advirtió que “surgirán fricciones e incluso conflictos” con Washington si ambas potencias no logran gestionar correctamente la situación.
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