El gobierno de Xi Jinping mostró disposición para trabajar bajo "beneficio mutuo" ante la exigencia de libertad comercial. La histórica cita, que suma a líderes de Apple y Tesla, abordará también las tensiones en Taiwán y la situación de opositores presos.
Este miércoles, desde Beijing, el gobierno asiático confirmó su apertura para trabajar conjuntamente con Washington. Esta declaración surge como respuesta a los adelantos del presidente Donald Trump, quien aseguró que solicitará a su par chino, Xi Jinping, el ingreso de compañías estadounidenses al mercado oriental.
Durante una conferencia de prensa, el vocero del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, expresó la postura oficial: "China está dispuesta a colaborar con Estados Unidos, defendiendo los principios de igualdad, respeto y beneficio mutuo, para ampliar la cooperación, gestionar las diferencias e infundir mayor estabilidad y certidumbre en un mundo en constante cambio".
En esa misma línea, el representante gubernamental valoró positivamente el arribo del mandatario norteamericano, marcando el primer viaje de un jefe de Estado de ese país a territorio chino desde el año 2017. Al respecto, recalcó que la diplomacia al más alto nivel "desempeña un papel estratégico fundamental en las relaciones entre China y Estados Unidos".
Sobre la agenda del encuentro, el portavoz de la cancillería asiática puntualizó: "Durante la visita, ambos jefes de Estado intercambiarán opiniones en profundidad sobre los principales temas relacionados con las relaciones entre China y Estados Unidos, así como sobre la paz y el desarrollo mundiales".
Previo a estas declaraciones y en pleno vuelo hacia la capital china, el gobernante estadounidense utilizó sus redes sociales para anticipar que su "primera petición" será exigir que el gigante asiático se "abra" a las firmas de su país. "Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que 'abra' China para que estas personas brillantes puedan hacer su magia y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto", detalló el jefe de la Casa Blanca.
Para respaldar esta solicitud, la delegación de Washington cuenta con una robusta comitiva empresarial compuesta por 16 altos directivos de gigantes multinacionales. Entre los líderes corporativos destacan el consejero delegado de Apple, Tim Cook, y el fundador y máximo ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk. A este grupo se sumó de forma sorpresiva y a última hora Jensen Huang, CEO de Nvidia.
La trascendental cumbre en Beijing tendrá como eje central las disputas comerciales bilaterales, manteniendo la tregua arancelaria como punto de partida. Sin embargo, las conversaciones estarán ineludiblemente marcadas por dos conflictos internacionales que servirán de telón de fondo: la situación en Taiwán y la guerra sin resolver en Irán.
Uno de los focos más complejos del diálogo entre las dos superpotencias será el manejo de la disidencia interna por parte del régimen chino. En este ámbito, destaca el encarcelamiento del opositor hongkonés Jimmy Lai. El presidente estadounidense ha mencionado este caso en múltiples oportunidades y adelantó que exigirá su liberación directa a su homólogo durante la cita.
Paralelamente, el estatus de Taiwán ocupará un lugar prioritario en la mesa de los líderes más poderosos del mundo. La isla se mantiene bajo la constante amenaza de una unificación forzosa impulsada por la China continental, un factor crítico en la geopolítica actual.
Apelando a su estrecho vínculo personal con Xi Jinping, Trump ha enfatizado que la administración en Beijing tiene claro que Washington rechaza cualquier movimiento en torno al territorio taiwanés. Para ilustrar su postura, el mandatario norteamericano trazó un paralelo entre este escenario y las aspiraciones de Rusia sobre Ucrania.
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