La OMS solicitó una respuesta urgente e internacional ante el avance de la cepa Bundibugyo, que carece de vacuna aprobada y cuya contención se ve gravemente obstaculizada por la violencia de milicias armadas en el país.
El peor brote de ébola registrado hasta ahora en la República Democrática del Congo (RDC) ha dejado 1.850 muertos y 4.053 casos confirmados desde su declaración a mediados de mayo, según el último balance del Instituto de Salud Pública del país africano.
La situación ha generado preocupación internacional debido al rápido avance de la enfermedad, particularmente en la provincia septentrional de Ituri, donde se concentra actualmente el brote.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a finales de la semana pasada sobre la extrema gravedad de la situación. La emergencia sanitaria se desarrolla en una zona afectada además por ataques de milicias, que han obligado a parte de la población a desplazarse y han dificultado considerablemente las labores de los equipos médicos encargados de contener el virus.
El brote "se está intensificando, con transmisión sostenida y un aumento continuo de los casos y las muertes notificadas", avisó la OMS el pasado fin de semana.
En la misma línea, su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió este jueves sobre la necesidad de reforzar de manera "urgente" y "masiva" la respuesta al ébola en el país, ante el incremento sostenido de los contagios y fallecimientos.
El brote corresponde a la cepa Bundibugyo, para la cual todavía no existe una vacuna aprobada. La epidemia fue declarada oficialmente el pasado 15 de mayo y, de acuerdo con el Instituto de Salud Pública, continúa presente en cinco provincias: Alto Uélé, Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo.
En total, 51 zonas sanitarias se encuentran afectadas por el virus, mientras las autoridades y organismos internacionales mantienen los esfuerzos para contener la propagación de la enfermedad en medio de las dificultades de seguridad y desplazamiento de la población.
PURANOTICIA