La NFL asume costos de producción que superan los 10 millones de dólares, sin entregar honorarios directos.
Bad Bunny cerró días decisivos en su carrera tras obtener el Grammy a Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos y avanzar en los preparativos para encabezar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX. Su presentación será histórica, ya que incluirá un repertorio completamente en español.
A pesar de la magnitud del evento, el artista no recibirá un pago directo, percibiendo únicamente el monto simbólico de 200 dólares establecido por el sindicato de músicos, una práctica que se repite en ediciones anteriores del Super Bowl.
La NFL asume los elevados costos de producción, que pueden superar los 10 millones de dólares, pero justifica la ausencia de honorarios directos por el alcance global de la transmisión, que suele traducirse en beneficios comerciales indirectos para los artistas.
El antecedente más reciente lo confirma: Kendrick Lamar, en 2025, aumentó un 430% las reproducciones de su canción “Not like us” en Spotify tras su show y recaudó 360 millones de dólares con su gira anunciada durante la presentación, consolidando su posición como uno de los artistas con mayores ingresos del año.
En el caso de Benito Martínez Ocasio, su exposición ya es masiva, con 19,8 mil millones de reproducciones en Spotify y un ingreso acumulado de 66 millones de dólares. Además, la música latina ha incrementado su consumo global en un 2.500% durante la última década, reforzando el impacto potencial de su actuación en el evento deportivo más visto del mundo.
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