La mujer relató que desde abril ha recibido mensajes y comentarios de connotación sexual no consentidos por parte de un compañero de la Dirección de Seguridad Pública, a quien acusa de intentar besarla por la fuerza y de contactarla insistentemente. Alcaldesa Corti instruyó un sumario administrativo para determinar eventuales responsabilidades.
Una grave denuncia por presunto acoso sexual al interior de la Dirección de Seguridad Pública de la Municipalidad de Quilpué derivó en la instrucción de un sumario administrativo, luego de que una funcionaria acusara a un compañero de trabajo de realizar comentarios de connotación sexual sin su consentimiento, intentar besarla por la fuerza durante una jornada nocturna de trabajo y mantener posteriores contactos insistentes, incluso acudiendo a su domicilio sin haber sido invitado.
Para proteger su identidad, en esta nota identificaremos a la denunciante como "Andrea". En su relato, la mujer describe una serie de situaciones que, según sostiene, comenzaron en abril de 2026 y se intensificaron durante un turno nocturno realizado el 25 de julio. Los hechos denunciados apuntan a un inspector municipal de Seguridad Pública, a quien identificaremos por sus iniciales, J.S.A..
De acuerdo con la denuncia, la relación entre ambos se había limitado hasta entonces a un trato cordial y laboral. Sin embargo, Andrea sostiene que comenzó a recibir llamadas y mensajes de WhatsApp con comentarios de connotación sexual y propuestas que le generaban incomodidad, pese a que –según afirma– nunca dio su consentimiento ni manifestó interés en mantener una relación de ese tipo.
En su declaración, Andrea señala que desde abril recibió mensajes y comentarios que consideraba fuera de lugar, entre ellos frases como "te deseo", "quiero estar contigo" y "déjame estar contigo". También atribuye al funcionario expresiones como "cuando te toque trabajar conmigo de noche ya sabes lo que te espera" y "te voy a llevar a calicheros y ahí te voy a dar como conejo jajaja".
La denunciante sostiene que manifestó reiteradamente su incomodidad frente a esos dichos y que, en distintas ocasiones, el funcionario se disculpaba después de realizarlos. Según su relato, él argumentaba que no quería perder una amistad con ella, pero los comentarios habrían continuado cada vez que les correspondía trabajar juntos.

Ante esa situación, la denunciante afirma que comenzó a tomar distancia y que, cuando tenía la posibilidad, solicitaba cambios de turno o de lugar de trabajo, ya fuera coordinándose con otros compañeros o recurriendo al coordinador de turno.
La mujer explica que, en ese momento, no informó a sus superiores el motivo específico de esas solicitudes, debido a la vergüenza y la incomodidad que le provocaba lo que estaba viviendo. Según señala, consideraba que podía manejar la situación sin recurrir a una instancia formal al interior de la Municipalidad de Quilpué.
El relato sitúa uno de los episodios más graves durante la noche del 25 de julio de 2026, cuando la trabajadora debía cumplir funciones en la estación rural de Seguridad Pública ubicada en la localidad de Retuca. Según expone, el inspector J.S.A., quien se desempeñaba como jefe de turno, llegó al lugar para buscarla debido a que no había personal de Carabineros de patrulla mixta disponible para el turno nocturno.
La funcionaria relata que, durante los desplazamientos para atender procedimientos de la comuna, el funcionario volvió a realizar comentarios que ella consideraba de connotación sexual. Entre las frases que le atribuye menciona "ya sabí' lo que te va a pasar", "ya sabí' a lo que viniste" y "ya sabes lo que te espera jajaja".
Andrea sostiene que respondió de manera explícita, manifestándole que no quería que la tocara y que no sentía atracción por él. En su denuncia, recalca que le hizo saber en reiteradas oportunidades que no consentía ese tipo de acercamientos.
Posteriormente, mientras se encontraba realizando un procedimiento en su celular, la mujer afirma que el inspector acercó su rostro al de ella, a la altura de su hombro. "Esta es la primera instancia en la que intenta besarme, sin ningún tipo de consentimiento", afirma la denunciante a través del escrito.
La situación habría continuado durante el recorrido. Al pasar por el camino al sector de Calicheros, el funcionario de Seguridad Pública Municipal de Quilpué habría vuelto a hacer alusiones a lo que supuestamente ocurriría entre ambos. Más tarde, al ingresar al sector del Bioparque Fundo El Carmen, Andrea sostiene que el inspector estacionó el vehículo y le dijo: "Yapo aquí te quiero ver, no seai cobarde".
La mujer afirma que nuevamente le manifestó su rechazo y le recordó que eran compañeros de trabajo y que ella no tenía interés en él. Según su relato, el funcionario respondió que eso no importaba y la calificó de "cobarde".
En ese mismo contexto, denuncia que el inspector la tomó con fuerza de la chaqueta y la presionó hacia su lado, intentando besarla por la fuerza. Asimismo, la mujer sostiene que logró apartar el rostro y empujarlo para que la soltara, mientras le exigía que dejara de comportarse de esa manera.

La funcionaria afirma que le pidió que la sacara del lugar y que le reiteró que no quería que la besara, ni esa noche ni nunca. Según explicó, "le volví a manifestar mi malestar, mi enojo e incomodidad, que no quería que me besara ni hoy ni nunca, que cuál era su afán de querer besarme a la fuerza".
Andrea sitúa otro episodio durante la mañana del 26 de julio, cerca de las 6:00 horas, cuando faltaba aproximadamente una hora para finalizar el turno.
Según su declaración, el funcionario denunciado estacionó el vehículo frente al Registro Civil y descendió para fumar un cigarrillo. Posteriormente, se habría acercado nuevamente al automóvil y, mientras simulaba tomar su teléfono celular, le habría sujetado el mentón con fuerza para darle un beso sin su consentimiento.
La mujer describe que quedó en estado de shock, inmóvil y sin reaccionar durante unos instantes. Luego, según relata, le reclamó al funcionario por lo ocurrido y lo golpeó reiteradamente en la boca. "No puedo expresar en palabras el sentimiento de desprotección, de rabia, de pena, incomodidad, vergüenza, me sentí humillada y ultrajada... que un hombre se atreviera a tocarme sin mi consentimiento y que no respetara cuando dije que no", expresó en su denuncia.
Asimismo, Andrea sostiene que el inspector se habría burlado de ella y le habría dicho: "¿Viste? Te gané". La mujer afirma que le respondió que no existía ningún desafío y que besarla por la fuerza no constituía una victoria, porque ella nunca había consentido ese acercamiento.
De acuerdo con el mismo relato, el funcionario habría amenazado con llegar a la base con el maquillaje de labios de ella en su rostro y afirmar que había sido la denunciante quien lo había agredido. Andrea sostiene que, tras lo ocurrido, sintió vergüenza y humillación, y le exigió que la llevara a su domicilio porque no se sentía capaz de regresar a la oficina en esas condiciones.
La funcionaria señala que esa misma mañana recibió un mensaje de WhatsApp del inspector preguntándole si se había enojado por el beso. Ella, en tanto, no respondió.

La denuncia también describe contactos posteriores que Andrea califica como hostigamiento. Según su declaración, al día siguiente el funcionario acudió a su domicilio acompañado de otro inspector, y que le envió mensajes para que saliera de la vivienda. Ella sostiene que no respondió ni salió de su casa y que el funcionario habría concurrido en reiteradas oportunidades sin su consentimiento ni invitación.
Posteriormente, el 29 de julio solicitó vacaciones y se reincorporó a sus funciones el 12 de agosto. Durante ese período –afirma– J.S.A. continuó llamándola y enviándole mensajes de manera insistente, tanto desde su número habitual como desde otros teléfonos. También señala que recibió contactos a través de la red social Instagram y que el funcionario escribía y borraba mensajes de WhatsApp.
Andrea sostiene que guardó capturas de pantalla de esos contactos en su teléfono celular y que –según explica– fue entonces cuando consideró que se habían sobrepasado todos los límites que había expresado con claridad y que la conducta constituía una señal de alerta.
La denunciante reconoce que "pensé en renunciar y no volver a mi lugar de trabajo, por vergüenza, incomodidad, inseguridad y miedo a enfrentar a esta persona". Sin embargo, afirma que decidió permanecer en su puesto porque es un trabajo que le gusta, en el que se siente útil y donde considera que continúa aprendiendo.

Finalmente, Andrea decidió buscar una instancia para informar lo ocurrido y conversar directamente con el director de Seguridad Pública, Andrés Sánchez. Según su relato, el directivo agendó una reunión con ella para abordar la situación.
El caso quedó posteriormente vinculado a un procedimiento administrativo municipal. De acuerdo con el documento oficial acompañado como antecedente, el 24 de agosto de 2026, el psicólogo de la Dirección de Recursos Humanos, David Vidal López, remitió a la alcaldesa Carolina Corti un informe preliminar relacionado con una denuncia de acoso sexual presentada ese mismo día.
El documento señala que, debido a la naturaleza de los hechos denunciados, la jefa comunal de la Ciudad del Sol instruyó –mediante el Memorándum N° 110, de fecha 2 de septiembre de 2026– iniciar un sumario administrativo.

La medida quedó formalizada a través de un decreto alcaldicio que ordena investigar los hechos para determinar las eventuales responsabilidades administrativas que pudieran derivarse de la denuncia. En el mismo acto se designó como fiscal a Karla Ayala Sánchez, profesional de la Municipalidad de Quilpué.
La resolución invoca, entre otras normas, la Ley N° 21.643, conocida como Ley Karin, que establece disposiciones para la prevención, investigación y sanción del acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en el trabajo.
Por ahora, el antecedente aportado acredita la instrucción de una investigación administrativa, cuyo objetivo es esclarecer los hechos denunciados y establecer si existen responsabilidades funcionarias. Pero vale hacer presente que la apertura del sumario no constituye, por sí solo, una determinación de culpabilidad del denunciado.
Así, la presentación de Andrea expone una serie de situaciones que –según afirma– se prolongaron durante varios meses y que habrían escalado desde comentarios sexuales no consentidos hasta presuntos intentos de besarla por la fuerza y posteriores contactos insistentes. La investigación administrativa deberá establecer las circunstancias de los hechos y las eventuales responsabilidades que correspondan.
(Imágenes de referencia)
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