El exministro analizó el incremento del 4,7% en la partida de Salud proyectado para 2027. Si bien valoró las gestiones para aumentar los fondos respecto al promedio general, advirtió sobre las deficiencias en la asignación de recursos e instó el trabajo en terreno para evitar el déficit en los recintos del país.
En el marco de la presentación del Presupuesto Nacional de Salud proyectado para el año 2027, el exministro de la cartera, Jaime Mañalich, analizó el anunciado incremento del 4,7 % para el sector. En entrevista con Puranoticia.cl, la exautoridad abordó las deficiencias estructurales en el financiamiento hospitalario, la relación con la Dirección de Presupuestos (Dipres) y la imperiosa necesidad de basar la gestión pública en la realidad territorial.
Respecto a la cifra expuesta por el Gobierno, el doctor Mañalich puntualizó que el aumento del 4,7 % debe entenderse en su contexto de formulación. Al evaluar la partida en el marco del contexto económico general, sostuvo:
"El reajuste, digamos, el ajuste general del presupuesto es exiguo, 1,6 %. Sin embargo, la ministra de Salud, la doctora May Chomalí, se ha jugado por obtener en la partida de salud un incremento mayor a ese promedio".

No obstante, la exautoridad hizo hincapié en la diferencia entre los montos legislados y la ejecución real de los recursos en los recintos asistenciales. Sobre esta distinción técnica, Mañalich precisó:
"Hay que precisar esto muy bien, porque es comparar Ley de Presupuesto, de la cual de este año todavía no conocemos detalles, con la ley del año pasado, pero no con lo efectivamente gastado, porque hubo ajustes hacia abajo y hacia arriba en el presupuesto de salud, en el gasto de salud durante este año 2026, y en ese sentido podemos hacer una comparación, insisto, ley con ley, este 4,7 %, pero después hay que afinar bien cómo va cada partida’’.
Al ser consultado sobre el problema recurrente de desfinanciamiento a mitad de año en diversos hospitales del país, el exministro apuntó a la desconfianza que históricamente ha ejercido la autoridad fiscal sobre la ejecución del gasto en el sistema público. Según su diagnóstico, esto deriva en un presupuesto inicial subestimado:
"Aquí hay algo que podría tratar de corregirse durante este año que viene y el presupuesto, (…) la Dirección de Presupuesto tiene poca confianza en la responsabilidad de ejecución del gasto del sector salud, y en ese contexto se hace un presupuesto exiguo, es decir, se dice: ‘esto es lo que creemos que se debería gastar, pero vamos a subvalorarlo de manera tal que la dirección de presupuesto se quede, por así decir, con la sartén por el mango’".
Frente a esta dinámica, el médico destacó la oportunidad de aplicar un "principio de convergencia" que reconozca el comportamiento de los recintos con mayor disciplina financiera:
"Aquellos servicios de salud que han mostrado una mayor responsabilidad hasta ahora, no tienen sentido de tratarlo como si fueran niños (…) y esta idea de converger, significa la Dirección del Presupuesto les va a comprometer el presupuesto que necesitan".
Asimismo, advirtió que entre los elementos de control de gasto que inciden negativamente en el sector destaca el uso fraudulento de licencias: "Estamos seguros de que ustedes sean suficientemente estrictos en controlar el gasto que no debe usarse, ejemplo, licencias médicas, que es un fraude mayúsculo".
Durante la entrevista, Mañalich abordó el estado de la infraestructura asistencial en la región de Valparaíso, recordando los desafíos que implicó concretar obras emblemáticas como el Hospital Marga Marga:
"No fue fácil, tuvimos reuniones muy duras. Este fue un hospital construido por la vía de concesiones hospitalaria y tuvimos realmente encuentros muy duros con los representantes y vinieron de España a discutir cómo manejar esto y estuvo a punto de caerse esta licitación, afortunadamente logramos negociar para que siguiera en y hay un hermosísimo hospital ahí para servir a la región".

Finalmente, al reflexionar sobre la toma de decisiones en el sector público y la distancia que suele generarse entre las cifras teóricas y la realidad cotidiana, el exministro enfatizó el valor del trabajo en terreno:
"Yo no voy a comentar sobre el actual gobierno, pero yo creo que las políticas públicas, (…) requieren mucha calle, y ahí los parlamentarios, los alcaldes (…) tienen un rol fundamental".
Añadió que la verificación de los datos debe contrastarse siempre con la vivencia de las comunidades:
"Cuando uno va en terreno (…) la realidad es que hay distancia entre los datos y lo que uno constata en terreno, y por eso, insisto, yo creo que en la estructura orgánica del gobierno, es muy importante tener calle, ir a visitar, ir a ver, escuchar lo que dicen los alcaldes respecto a determinadas condiciones de riesgo de desempeño, de salud, de hacinamiento".
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