La Presidenta del Comunal PS de Viña del Mar comentó el reciente libro publicado por Jaime Esponda Fernández sobre la vida del expresidente, cuando vivió entre Valparaíso y Viña del Mar.
«Salvador Allende y Valparaíso» Una crónica de provincia de Jaime Esponda Fernández
Berni Cancino Díaz
Presidenta del Comunal PS de Viña del Mar
Hoy es el 118º Aniversario del Natalicio de Salvador Allende Gossens, y quiero aprovechar de comentar el reciente libro publicado por Jaime Esponda Fernández sobre la vida de nuestro querido compañero presidente, cuando vivió entre Valparaíso y Viña del Mar, período clave en su formación como socialista, denominado “Salvador Allende y Valparaíso, una crónica de provincia”.
En este 26 de junio, en su propio cumpleaños, encontramos las raíces de su amor y compromiso con el puerto desde que su bisabuelo José Gregorio Allende Garcés volvió de Perú a radicarse en Valparaíso, casándose con su bisabuela Salomé Padín Ruiz. O, su abuelo Ramón Allende Padín, “El Rojo” y su abuela Eugenia Castro del Fierro, que continuaron la tradición porteña; y su padre, Salvador Allende Castro con su madre, Laura Gossens Uribe, que después de un largo periplo entre Santiago, Valdivia y Tacna, se instalaron en Valparaíso y terminaron sus días en Viña del Mar.
Un dato no menor, de esta adhesión por asumirse como porteño, -aunque Salvador Allende Gossens no nació en Valparaíso, sino en Santiago- es lo mismo que nos relata respecto a su hermana Laura, que nació en Tacna y también se decía porteña, y más adelante, la propia Tencha -que habiendo nacido en Rancagua- decía con orgullo que era una porteña de toda la vida.
Recuerdo que, en pleno 2008, en el año Centenario de su nacimiento, trabajando con la entonces diputada Isabel Allende y la propia Fundación Salvador Allende, descubrimos que el Chicho no había nacido en Valparaíso, sino en la Av. España 615, en la residencia de la familia Allende Gossens en Santiago, debido a que su padre se había trasladado a la capital por nuevas perspectivas profesionales.
La sorpresa no fue menor, pero permitió que se renovara ese sentimiento tan fuerte y profundo que Allende tenía por Valparaíso y Viña del Mar, entendiendo que su decisión de decirse porteño está vinculada a lo que nos dice Esponda, “que a una ciudad se la puede amar como se ama a una mujer o a un hombre, era natural que en su proceso de emancipación afectiva el primer encantamiento amoroso se hiciese presente en el jovencito Allende (…) con la ciudad misma”. Recordemos que el joven Allende llegó a vivir en Valparaíso recién a los 14 años, y de los siguientes 17 años, tres vivió en el puerto y los otros 14 en la ciudad jardín.
Quienes no somos originarios del puerto o de Viña, pero volvimos a vivir aquí, entenderán ese eterno amor del Chicho. Y aquellos que efectivamente nacieron acá, en este libro reforzarán la importancia que tuvo Valparaíso para Salvador Allende, entendiendo que esta es “una ciudad de viento, calles ondulantes y estrechas, que se juntan y se abren, en esquinas al parecer improvisadas por alguien que ya no está”, como dijo el otro.
Cuando el joven Salvador Allende, recién titulado de médico, recibió el encargo por parte de su cuñado Hugo Grove, de constituir el Partido Socialista de Chile en las provincias de Valparaíso y Aconcagua, como parte de la fundación del partido el 19 de abril de 1933, partió conformando los primeros núcleos y seccionales, impulsado los primeros actos de masas socialista de la provincia, y siendo el primer secretario de la seccional que reunía a Valparaíso y Viña del Mar, posteriormente siendo electo como secretario provincial, llegando a más de 80 seccionales, en aquellos años.
A través de su rol partidario, les pedía a los parlamentarios socialistas que sostuvieran encuentros periódicos con los jefes de núcleos para informarles del trabajo legislativo que desarrollaba; también se preocupaba de generar actividades culturales, como la conformación de un grupo de teatro. Igualmente organizó en Valparaíso el primer Congreso de la FJS, la Federación Juvenil Socialista, produciendo un gran orgullo respecto a este admirable cuadro político que fue Salvador Allende Gossens, en esta región, y como dice Jaime Esponda “el apasionado tesón que caracterizaba el despliegue del médico generaba un entusiasmo colectivo que se trasmitía como corriente continua a toda la militancia”, reconocido como un gran organizador, buen conformador de equipos, constructor de innumerables núcleos y de las secretarías seccionales, promotor de formación y educación política.
A su vez, el joven Salvador Allende Gossens, el 24 de mayo de 1937, asumió como diputado por Valparaíso, iniciando un importante trabajo legislativo en torno a la salud pública, y junto al médico diputado Gustavo Fricke, promovieron la construcción de un hospital para Viña del Mar, que hoy conocemos como “el Gustavo Fricke”. También se fue involucrando en iniciativas que iban en beneficio de los habitantes de la provincia: la construcción de un campo de deportes; la Escuela Superior de Hombres en Quillota; dejar sin efecto el alza de las tarifas de agua potable en la misma comuna; la adquisición de una propiedad para el Juzgado de Menores; la construcción de un nuevo liceo para Playa Ancha; o su lucha permanente por evitar el alza del pasaje de los ascensores en Valparaíso.
Además, no deja de cumplir sus funciones partidarias y en las nuevas elecciones municipales, su sentido unitario hizo posible que se le designara presidente provincial del Frente Popular, instalando sus candidatos. En la Provincia de Valparaíso, los partidos de izquierda triunfaron con más de diez mil votos, superando a la derecha por mil trescientos votos, obteniendo seis regidores, y los tres candidatos socialistas, propuestos por Allende, fueron electos.
Todo lo anterior va perfilando su posición política y reconocimiento por parte de los dirigentes nacionales tanto del PS, como de otros partidos, y es así como don Pedro Aguirre Cerda le pide, -tal como Allende lo cuenta- “doctor Allende, ayúdeme, sea usted el jefe de la campaña en Valparaíso” y le responde: “Acepto, pero con una sola condición: yo mando en Valparaíso”.
El triunfo del presidente Pedro Aguirre Cerda el 25 de octubre de 1938 por solo 3.700 votos a Gustavo Ross, le dio gran importancia a la diferencia de votos a favor de don Pedro, en Valparaíso, la mayor del país. El 24 de diciembre de ese año, cuando asumió don Pedro, Salvador Allende como parlamentario y dirigente socialista fue uno de los forjadores de la victoria, sintiéndose orgulloso de un gobierno en el que asumieron tres ministros socialistas: Arturo Bianchi en Fomento; Carlos Martínez en Tierras; y Miguel Etchebarne en Salud. Además, Aguirre Cerda le solicita a su cuñado, Eduardo Grove, que asuma como alcalde de Viña del Mar.
El 24 de enero de 1939 fue el gran terremoto de Chillán y Salvador Allende se encontraba en Santiago, y durante el fuerte temblor, se encuentra fuera del cine Santa Lucía con su amigo Manuel Mandujano, que venía saliendo con Tencha, Hortensia Bussi, conociéndola y quedando enamorado a primera vista, y después de recorrer hospitales por Chillán, volvió a Santiago, a encontrarse con ella e invitarla a Viña del Mar, y presentándola ante la familia Pascal Allende, y a su hermana Laura.
El año 1939, continuando con su trabajo en materia de salubridad, el diputado Allende le entregó al ministro de Salud Etchebarne su libro “La Realidad Médico Social Chilena”, planteando tanto en el partido, como en el gremio médico, la necesidad de contar con un servicio de salud único que reuniera todos los dispersos entes públicos existentes, participando de la comisión que elaboró el “Proyecto de Unificación de los Servicios Médicos”.
En el invierno de 1939, Allende se incorporó al comité ejecutivo del Frente Popular, y tuvo que enfrentar el denominado Ariostazo, el intento del golpe de Estado del general Ariosto Herrera del 25 de agosto de 1939. Este hecho, unido al envalentonamiento de la derecha, y el conflicto entre el PS y el PC por el pacto soviético-alemán y el mutismo de los comunistas chilenos generó indignación y armando un conflicto, que debilitaba al gobierno, y se realiza un cambio de ministros. En esta ocasión, el presidente Pedro Aguirre Cerda, -en acuerdo con las propuestas de los propios dirigentes nacionales del PS- le pide el diputado Salvador Allende Gossens que asumiera como nuevo Ministro de Salud, y será la ocasión y la razón, porque Salvador Allende deja esta región y se instala en la capital.
Hoy, en este nuevo aniversario del natalicio del más grande de los nuestros, a través de este excelente relato de Jaime Esponda Fernández, damos cuenta de la importancia que tendrá para Salvador Allende, durante toda su vida adulta, el ser socialista y sentirse porteño, como señas de identidad fundamentales y que se expresan precisamente en sus propias declaraciones que realizó posteriormente “lo he dicho siempre, que mi carrera política nace en Valparaíso, soy porteño y soy el primer presidente porteño”.
PURANOTICIA