La ley establece un plazo de dos años desde el fallecimiento para cancelar el impuesto a la herencia, obligación que recayó en Cecilia Morel, viuda del exmandatario, y sus cuatro hijos.
A dos años de la muerte del expresidente Sebastián Piñera, su legado continúa generando efectos que van más allá del ámbito político y alcanzan el plano financiero.
Los herederos del exmandatario debían cumplir esta semana con el pago del impuesto a la herencia (25% que dicta la ley), cuyo plazo legal vence dos años después del fallecimiento del causante. Dado el elevado patrimonio que Piñera mantenía al momento de su muerte, el monto asociado a dicho tributo también resultó de alta cuantía.
Según consigna La Tercera, el expresidente Piñera dejó una herencia de unos US$ 740 millones, por lo que su familia pagó unos US$ 190 millones en impuestos. Debido a este monto, es el tributo más alto desde el fallecimiento de Anacleto Angelini en el año 2007.
La sucesión está conformada por su esposa, Cecilia Morel, y sus cuatro hijos —Magdalena, Cecilia, Sebastián y Cristóbal—, quienes, al no existir testamento, fueron definidos como herederos legales. En este escenario, la legislación establece una distribución diferenciada, otorgando a la cónyuge sobreviviente una porción equivalente al doble de la asignada a cada hijo.
Así, el total de la herencia se fracciona en seis partes iguales, de las cuales dos corresponden a Morel y una a cada uno de los descendientes del exjefe de Estado.
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