A siete años del acontecimiento, un 71% de los encuestados sostiene que las demandas que dieron origen a la crisis no han sido resueltas, mientras la rabia y la frustración lideran los sentimientos que provoca la fecha.
La última encuesta Cadem, realizada en el marco del séptimo aniversario del 18 de octubre de 2019, reveló que el 49% de los encuestados lo define como un estallido social, cifra que alcanza el 94% entre quienes se identifican con la izquierda. En contraste, el 42% lo califica como un estallido delictual, porcentaje que sube al 77% entre las personas de derecha.
En cuanto a los sentimientos que predominan frente a lo ocurrido el 18-O, la rabia lidera las respuestas con un 23%, tres puntos más que en la medición de 2025. Le siguen la frustración, también con un 23% y un alza de cuatro puntos, y la tristeza, con un 14%, seis puntos más que en la evaluación anterior.
Respecto de cómo estaría Chile si el estallido social no hubiera ocurrido, el 37% considera que el país estaría mejor que en la actualidad, mientras que un 29% cree que estaría igual y otro 29% opina que estaría peor.
Sobre la naturaleza de las manifestaciones, el 43% considera que fueron la expresión de un descontento social generalizado, siete puntos más que en 2025. Por otro lado, un 34% —también siete puntos más— sostiene que se trató de un problema de orden público y de grupos violentistas organizados, mientras que un 20% lo atribuye a ambas situaciones, lo que representa una caída de 16 puntos.
En relación con las consecuencias y el significado del estallido, el 54% cree que fue necesario para visibilizar los problemas profundos que enfrentaba el país, cinco puntos más que en la medición anterior. Asimismo, el 71% (+4 puntos) considera que las demandas sociales que dieron origen a la crisis no han sido resueltas y han empeorado. En tanto, un 57% (-3 puntos) estima que el estallido marcó el inicio de un periodo de declive en la calidad de vida de los chilenos, mientras que un 44% (+3 puntos) cree que hubo un intento de golpe de Estado contra el gobierno de Piñera.
En cuanto a la violencia registrada durante las manifestaciones, el 47% (-4 puntos) atribuye su origen principalmente a grupos organizados, mientras que un 24% (+6 puntos) responsabiliza a Carabineros y las Fuerzas Armadas, y un 13% a la ciudadanía indignada. Sobre el uso de la fuerza, el 50% (-3 puntos) considera que fue proporcional a la violencia que se vivía en las calles, frente a un 44% (+1 punto) que lo califica como excesivo.
En este contexto, la legitimidad de la violencia como mecanismo de protesta también registra un retroceso respecto de 2019. Solo un 16% (-12 puntos) está de acuerdo con que la violencia en las calles es legítima para conseguir cambios políticos y sociales, mientras que el 74% (+6 puntos) manifiesta su desacuerdo.
Por último, en la cuarta semana de octubre, el 33% (+3 puntos) aprueba la gestión del presidente José Antonio Kast, mientras que un 62% (-3 puntos) la desaprueba.
PURANOTICIA