Kassio Nunes aseguró que la extensión del horario hasta las 19:00 horas de este domingo obligó a implementar medidas técnicas extraordinarias. La autoridad defendió la fiabilidad de los comicios y destacó que solo el 0,31% de las urnas electrónicas debió ser reemplazado.
El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Kassio Nunes, afirmó que la prórroga dictada por el Tribunal Supremo Federal tras el horario de cierre oficial "generó dificultades en el proceso electoral".
Pasados 2 minutos del cierre, fijado para las 17:00 horas local, el juez del Tribunal Supremo Federal, Cristiano Zanin, ordenó prorrogar hasta las 19:00 horas la votación en la segunda vuelta debido a problemas en el transporte de pasajeros.
Nunes señaló que "nunca en la historia del TSE hubo ninguna prórroga de este tipo" y advirtió que modificar los horarios de una elección es algo que "tiene que ser pensado, calculado y estructurado", debido a los efectos colaterales a nivel tecnológico.
Para evitar irregularidades y filtraciones, el TSE se vio obligado a ejecutar un "bloqueo" urgente en el sistema de recepción de boletines para que ningún funcionario de la Justicia Electoral tuviera acceso anticipado al contenido de los votos. Esta situación provocó una "retención extraordinaria" de datos a nivel nacional que generó incertidumbre técnica sobre la capacidad de almacenamiento de los servidores.
A pesar de que el escenario fue completamente "inusual", el titular del TSE afirmó que gracias a los esfuerzos administrativos y técnicos de la institución lograron solucionar los inconvenientes y liberar el flujo de datos a partir de las 19.00 horas (hora local) con un ritmo seguro. "No hubo ninguna alteración derivada de la decisión judicial (...) Por lo tanto, tenemos absoluta seguridad de todo el proceso electoral", ha aseverado.
Para apuntalar la fiabilidad del pleito frente a las quejas del bolsonarismo, Nunes aportó datos operativos. De las 499.248 urnas electrónicas habilitadas para esta segunda vuelta, apenas 1.551 precisaron ser sustituidas, lo que representa únicamente un 0,31% del total.
Asimismo, destacó la labor de las misiones de observadores nacionales e internacionales, las cuales tuvieron pleno acceso a los mecanismos de auditoría y certificaron formalmente la "ausencia de interferencia externa en el proceso electoral".
Según los datos de la autoridad electoral brasileña, la participación en esta segunda vuelta alcanzó el 80,78%. De los más de 158 millones de ciudadanos convocados a las urnas (en un país donde el voto es obligatorio), acudieron 128 millones, situando la abstención en el 19,22% (algo más de 30 millones de electores).
Estas cifras convierten a los comicios de 2026 en las presidenciales con mayor movilización desde 2006, año en el que la participación fue del 83,25% en la primera vuelta y del 81,01% en la segunda.
Precisamente en aquellas elecciones de 2006, Luiz Inácio Lula da Silva revalidó el mandato que había logrado en 2002 al derrotar en las urnas a Geraldo Alckmin, su actual vicepresidente.
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