El joven de 15 años resultó gravemente herido en las afueras de un instituto en Lens al intentar devolver el artefacto lanzado por agentes antidisturbios, en medio de manifestaciones por recortes en la educación que ya dejan cerca de 5.000 detenidos.
Un adolescente de 15 años sufrió este lunes la amputación de una mano en la ciudad de Lens, Francia, luego de recoger una granada aturdidora lanzada por agentes de la Policía francesa, en medio de las protestas estudiantiles por los recortes y la falta de recursos destinados a la educación pública.
El prefecto del departamento de Pas de Calais, François-Xavier Lauch, indicó que "su vida no está en peligro y ha sido trasladado inmediatamente a Lille", donde "ha sido hospitalizado y recibe atención médica".
El incidente ocurrió en las inmediaciones del instituto Behal, en la ciudad de Lens, donde "se habían reunido unos 250 estudiantes en total durante los últimos días". "Habían estado lanzando todo tipo de cosas contra los agentes", explicó Lauch, quien mencionó el lanzamiento de "piedras y fuegos artificiales", entre otros objetos.
Según fuentes policiales, los agentes antidisturbios lanzaron el artefacto hacia la multitud y el adolescente lo recogió con la intención de lanzarlo de vuelta contra los funcionarios, momento en que la granada explotó en su mano, según informaciones recogidas por el diario Le Figaro.
El ministro de Educación del país, Édouard Geffray, reafirmó este mismo lunes que los estudiantes "tienen el derecho a manifestarse", una "libertad que debe ser respetada". "Mañana será un día de protestas. Es un acto de democracia, creo que es un acto social y organizado. Responde a una libertad que es respetada y protegida", afirmó.
Actualmente, las clases se encuentran total o parcialmente suspendidas en unos 500 institutos del país, de un total de 3.700, dado que "no se cumple con las condiciones necesarias" para reanudarlas.
Los estudiantes continúan en las calles exigiendo mayores recursos para sus centros educativos. Entre sus principales reclamos se encuentran la falta de salubridad, el hacinamiento en las salas de clases, las numerosas ausencias de profesores —especialmente en barrios desfavorecidos— y las desigualdades en el acceso a la universidad.
El Gobierno cifra en cerca de 5.000 los detenidos desde el inicio de las protestas, de los cuales aproximadamente el 85% son menores de edad. En total, 24 institutos han sufrido actos de vandalismo o incendios y unos 78 trabajadores del sector han resultado heridos.
PURANOTICIA