El mandatario Rodrigo Paz eliminó la subvención para destinar los fondos a bonos sociales y créditos. La medida busca frenar el contrabando y garantizar el abastecimiento.
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció la eliminación de la subvención al diésel y que los aproximadamente 2.600 millones de dólares que se destinaban anualmente a esta partida se dedicarán a financiar bonos para sectores sociales, créditos para el sector productivo e inversiones en proyectos de desarrollo.
"Desde hoy el diésel costará lo mismo que nos cuesta comprarlo afuera", ha indicado Paz en un mensaje en el que defendió la decisión como una medida necesaria para enfrentar la crisis económica y terminar con el contrabando de carburantes.
El gobernante ha apuntado que se dedican cerca de 55 millones de dólares semanales a la subvención de combustibles, principalmente del diésel, lo que suma más de 2.600 millones de dólares al año, fondos que podrían financiar obras de infraestructura como carreteras, hospitales y escuelas.
Según Paz, hay contrabandistas y otros "pillos" que desvían el diésel del sistema productivo. "No podemos comprar caro para vender barato para que unos cuantos se lo roben", ha argumentado.
Paz ha asegurado que la eliminación de la subvención permitirá garantizar el abastecimiento de diésel las 24 horas del día, los siete días de la semana, con lo que, según sus previsiones, se terminarán las filas y la escasez de combustible. "Con esta decisión garantizamos el abastecimiento permanente del diésel para todos", ha señalado.
El jefe de Estado anunció asimismo la eliminación de impuestos de importación para bienes destinados a actividades productivas, como insumos, semillas, herramientas, equipos y bienes de capital. También anunció la ampliación durante 120 días del "perdonazo tributario", lo que beneficiará a más de 200.000 contribuyentes.
Este anuncio del fin de la subvención al diésel coincide con un escenario de marcada inestabilidad política y con la prórroga del estado de excepción vigente desde el pasado 20 de junio a raíz de la ola de protestas y bloqueos dirigidos contra el presidente.
El estado de excepción fue impuesto a finales del pasado mes de junio después de semanas de bloqueos de carreteras por todo el país impulsado por asociaciones afines al expresidente Evo Morales, que pedían la dimisión de Paz poco más de medio año después de su nombramiento.
Durante los momentos más críticos de la protesta se registraron más de un centenar de bloqueos repartidos en siete de los nueve departamentos que conforman Bolivia. Después de varios intentos fallidos por establecer un diálogo, finalmente cuando se cumplían 50 días de bloqueos la Central Obrera Boliviana (COB) y el Gobierno llegaron a un acuerdo, tras lo que Paz decretó el estado de excepción para servirse de las Fuerzas Armadas para levantar estos bloqueos aún mantenidos entonces por agrupaciones campesinas y aliados de Morales.
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