El nuevo sistema exige registro de huellas dactilares y fotografía facial a los viajeros que ingresan al país, funcionando de manera integrada con el complejo chileno de Chacalluta.
Las autoridades migratorias de Perú instalaron un sistema de control biométrico focalizado solo en el trámite de ingreso de personas a su territorio en el paso Santa Rosa, que funciona en forma integrada con Chacalluta en Arica.
Según informa El Mercurio, el proceso consiste en que los usuarios se integren a una fila para ser atendidos en una ventanilla por un funcionario de la Policía de Investigaciones (PDI), quien solicita la cédula de identidad o el pasaporte para identificar a la persona que está saliendo de territorio chileno. Luego hay que trasladarse a otro sector para completar el trámite de ingresar a Perú.
Ahora, la novedad consiste en el registro de las huellas dactilares. Luego se toma una fotografía del rostro sin accesorios, como lentes, y un inspector migratorio peruano realiza consultas sobre el motivo del viaje.
“Este procedimiento puede tomar algunos minutos, ya que cada viajero es evaluado de manera individual. Cada detalle cuenta cuando se trata de seguridad”, señaló al diario la Superintendencia Nacional de Migraciones del país vecino.
Tras someterse al control biométrico, el usuario recibe un sello de ingreso en el pasaporte, con la fecha y el tiempo autorizado de permanencia. En caso de ingreso con cédula de identidad se entrega una “tarjeta andina de migraciones”, con el plazo autorizado de permanencia.
El resto del funcionamiento de los controles integrados se mantiene: la salida de Chile y la entrada a Perú son fiscalizadas en Santa Rosa, mientras que la salida de Perú y la entrada a Chile, en Chacalluta, a unos 20 kilómetros al norte de Arica.
Según registros policiales y de Aduanas, Chacalluta y Santa Rosa registran un flujo cercano a los siete millones de trámites migratorios al año.
La mitad son salidas de Chile que se atienden en Santa Rosa, con cruces que pueden fluctuar entre los siete mil a nueve mil al día, e incluso más, sobre todo en jornadas de alta demanda como fines de semana y feriados largos, con sus respectivos días previos, y en meses de verano, vacaciones de invierno en colegios y Fiestas Patrias.
El día lunes hubo congestiones en la frontera norte y se recomendó a los viajeros a que planifiquen sus viajes con anticipación.
“Para la seguridad, es un avance importante. Vale la pena tener algunos días de congestiones para que luego sea más expedito. Y la verdad es que daba casi lo mismo en qué mes del año se implementara el control, porque hay un alto flujo de personas y vehículos todo el año”, indicó Ricardo Jorquera, director de la Cámara de Turismo de Arica.
LADO CHILENO
En el lado chileno de la frontera con Perú, específicamente en la Región de Arica y Parinacota, la PDI comenzó a utilizar desde fines de 2022 un sistema automatizado de identificación biométrico, denominado ABIS, pero que es móvil y no está en forma permanente en Chacalluta.
“Está enfocado en fiscalizaciones a personas, sobre todo extranjeros, que ingresan por pasos no habilitados o extranjeros que no tienen su situación migratoria regularizada en el país”, se indicó desde la institución.
Uno de sus usos fue, precisamente, en la última crisis migratoria, a fines del año pasado, cuando fue implementado en un control en la Ruta 5, en la localidad de Cuya, a unos 106 kilómetros al sur de la ciudad de Arica, junto al límite con la vecina Región de Tarapacá.
En tanto, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) anunció ayer que, mediante su Dirección de Arquitectura, activó el proyecto “Conservación Complejo Fronterizo Chacalluta”.
El MOP indicó que “los trabajos tendrán una duración de 540 días corridos, con una inversión de más de $16 mil millones. Tiene como objetivo mejorar el servicio del recinto en beneficio de los miles de usuarios”.
Hasta el momento, no sería incluida una identificación biométrica fija en el complejo, que sí cuenta con equipamiento de rayos X y escáner.
PURANOTICIA