Desde Qatar, el mandatario respaldó el uso de toques de queda y la firmeza policial ante nuevas movilizaciones, al tiempo que denunció el uso de imágenes falsas creadas con Inteligencia Artificial y promovió una "hoja de ruta" de diálogo para atender las demandas estudiantiles.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, defendió este miércoles su gestión frente a los disturbios callejeros registrados en París y otras grandes ciudades del país, tras las movilizaciones masivas de estudiantes y “chalecos amarillos”.
El mandatario francés afirmó que el Gobierno está actuando "con método, serenidad y determinación", al tiempo que advirtió sobre posibles indicios de "manipulación extranjera" en torno a los altercados. En ese contexto, apuntó a la participación de fuerzas políticas de otros países que, en ocasiones, utilizan imágenes manipuladas mediante Inteligencia Artificial para difundir versiones falsas de los hechos.
"El pasado sábado ocurrieron cosas inaceptables en varias ciudades del país, que nos conmocionaron a todos y nos hicieron daño. Me pronuncié el domingo por la noche, porque era mi responsabilidad. Analicé lo que había sucedido, pedí aclaraciones y establecí una hoja de ruta que es la que se está aplicando", explicó Macron en declaraciones desde Qatar, donde se encuentra en medio de una gira regional.
El presidente señaló que el Ejecutivo francés trabaja para garantizar "transparencia" respecto de los graves disturbios ocurridos el sábado. Asimismo, defendió medidas como los toques de queda localizados, cuyo objetivo es "impedir que se repitan estas escenas inaceptables".
"Eso mismo se hará el próximo sábado. Por tanto, actuaremos con firmeza y utilizaremos todos los medios que nos permite la ley para evitar que se produzcan nuevos acontecimientos de este tipo", expuso, en referencia a las nuevas movilizaciones previstas para el día 24.
Macron subrayó que las autoridades francesas cuentan "con mecanismos" que permiten a los responsables locales "imponer toques de queda y prohibir las concentraciones". "Todo esto no requiere el estado de emergencia. Evidentemente, si la situación lo justificara, se podría declarar. Pero el objetivo que perseguimos es recuperar la calma y con firmeza", indicó.
En paralelo, defendió la puesta en marcha de una 'hoja de ruta' "para atender las reivindicaciones legítimas" de los jóvenes, y destacó el diálogo que se mantiene con organizaciones estudiantiles, interlocutores sociales, agrupaciones empresariales y administraciones territoriales.
"Es necesario establecer un plan de trabajo, adoptar decisiones claras y poder avanzar. El objetivo es escuchar y respetar las preocupaciones, los desacuerdos y, en ocasiones, la indignación que existe" señaló y subrayó que hay que abordar "las causas profundas de manera ordenada", incidiendo en que toca separar de este debate "la violencia que se ha producido", ante la que ha pedido "no ceder en absoluto".
El dirigente francés consideró "legítimas" las inquietudes de la juventud respecto a su futuro y llamó a mantener el diálogo para responder a ellas. "Hay que escucharla, acompañarla e intentar hacerlo lo mejor posible. He intentado hacerlo lo mejor posible durante estos últimos años. Quizá haya intentado hacer algunas cosas bien, y quizá otras no las haya hecho suficientemente bien. Por eso, tenemos una gran deuda con esta juventud", resumió. "Más allá de la violencia, a la que vamos a hacer frente, no debemos abandonar esta cuestión", agregó.
Consultado sobre una posible injerencia extranjera en la crisis francesa, Macron afirmó que "no hay indicios visibles de injerencia extranjera en los acontecimientos que se han producido", aunque sostuvo que sí existe "manipulación extranjera", en referencia a la "manipulación posterior a los acontecimientos".
"Hemos visto imágenes generadas mediante Inteligencia Artificial que mostraban escenas que nunca han ocurrido en Francia. También ha habido personas que han afirmado que nuestro país había sido invadido por hordas de inmigrantes e islamistas, algo completamente falso", señaló, en respuesta a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Macron también cuestionó que la situación francesa sea utilizada "en plena campaña electoral", tanto a nivel nacional como "al otro lado del Atlántico". "En momentos como estos, se ve quién ama a Francia y quién no. Todo el mundo acaba entendiéndolo", aseguró. Además, reconoció que quienes hablan mal de Francia le resultan "profundamente desagradables".
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