El jefe de la fuerza de élite juró un castigo inolvidable para los responsables del asesinato del líder supremo, en medio de una máxima tensión marcada por el hermetismo de su sucesor y el quiebre de los diálogos con Washington.
El jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Ahmed Vahidi, aseguró este viernes que "la venganza" por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, "no será eliminada de la memoria histórica", y prometió que los responsables del crimen serán "castigados".
"La venganza por los mártires y el castigo de los autores, instigadores y partidarios de este crimen seguirán siendo una demanda definitiva, legítima e inolvidable", afirmó Vahidi, antes de agregar que "esta demanda no será eliminada de la memoria histórica de la comunidad musulmanes y el frente de resistencia hasta que se haga justicia".
En esa línea, el comandante prometió "una respuesta apropiada a los criminales", "especialmente el infanticida Ejército estadounidense", y sostuvo que "la sangre pura" de Jamenei "se convirtió en una fuente burbujeante de despertar, dignidad, autoridad y solidaridad para la nación islámica", según recogió la cadena estatal iraní IRIB.
Las declaraciones de Vahidi se producen en el marco de los actos funerarios en honor a Jamenei, en los que reapareció públicamente por primera vez desde principios de febrero. Durante su intervención, afirmó que el "martirio" del líder supremo "acercará a los enemigos a un futuro lleno de derrota, aislamiento y arrepentimiento".
Asimismo, advirtió que "los criminales líderes de Estados Unidos y todos los enemigos de la Revolución Islámica y del frente de resistencia deben saber que, mediante el cobarde asesinato de este líder divino, jamás podrán extinguir la luz divina, debilitar la voluntad de las naciones creyentes y derribar la bandera de la resistencia", concluyó.
El pronunciamiento fue difundido horas después del entierro de Alí Jamenei en la ciudad iraní de Mashhad, en el noreste del país, tras casi una semana de ceremonias fúnebres en Irán e Irak. Sus restos descansan en el mausoleo del Imam Reza, uno de los lugares más sagrados para el islam chií y el principal centro de peregrinación para los fieles de esta rama religiosa.
Tras su fallecimiento, Jamenei fue sucedido por su hijo, Mojtaba Jamenei, quien resultó herido en el bombardeo en el que murió su padre. Desde entonces, no ha reaparecido en público y sus comunicaciones se han limitado a discursos escritos difundidos por los medios oficiales, en medio de especulaciones sobre su estado de salud y su paradero.
Las ceremonias en memoria de Jamenei se desarrollaron en un contexto marcado por el rompimiento de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, que buscaban avanzar hacia un acuerdo de paz definitivo.
PURANOTICIA